Esta entrevista fue realizada poco antes de la DANA que tuvo lugar en Valencia y por respeto a todos los valencianos no se ha publicado hasta ahora.
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Rubén Burgos (Ribarroja, 1979) ha conseguido hacerse un lugar en la élite del baloncesto femenino gracias a su saber estar y carisma además de la multitud de éxitos que colecciona en su palmarés como coach: una Eurocup, una Supercup Women, dos Ligas, una Copa de la Reina y tres Supercopas.
Empezó como un jugador de baloncesto y ahora ha transformado esa pasión por la pelota naranja y ha pasado a la otra banda del banquillo. La temporada 24-25 se la suya octava en el jefe del Valencia Basket femenino y se ha convertido en un sello para el Club de la terreta.
Ángela Lloret: Antes de ser entrenador, fuiste jugador profesional de baloncesto. ¿Cómo fue esa transición de pasar de estar en la pista a dirigir un equipo?
Rubén Burgos: «Fue un proceso largo. Al principio, no tenía claro que quisiera ser entrenador, pero me gustaba mucho el baloncesto y sentía que podría continuar en este mundo de alguna manera. Durante los últimos años de mi carrera ya estaba formándome en los cursos de entrenador, pensando en un futuro profesional en el baloncesto. Cuando regresé a Valencia, el club me dio la oportunidad de empezar en la cantera y como ayudante en el equipo de liga EBA. Ahí fue donde me di cuenta de que quería ser entrenador. Al fin y al cabo no tienes que ser un exjugador que empieza a entrenar si no pasar a ser un entrenador que antes jugaba.

A . L. : ¿Tienes algún entrenador referente?
R. B. : He tenido grandes entrenadores que me han marcado a lo largo de mi carrera. Los dos que más me influenciaron fueron Miki Vukovic, quien me entrenó en mi juventud y dejó una huella profunda, tanto dentro como fuera de la cancha; y Pedro Martínez, con el que coincidí en sus primeros años en el Valencia Basket. Recuerdo que, durante sus entrenamientos, mis compañeros y yo tomábamos notas desde la grada. Pedro me enseñó a pensar el baloncesto de una manera mucho más reflexiva.
A. L. : Muchos aficionados os consideran el mejor equipo de la Liga Femenina Endesa y uno de los mejores de Europa. ¿Te supone un presión extra? ¿Cómo llevas esa etiqueta?
R. B. : Una cosa es lo que la gente considere y otra la realidad. Los medios de comunicación tenéis información y la gente tiene una opinión y eso está muy bien. Sin embargo, seguramente nadie desde fuera tiene la información suficiente para definir al equipo.
Sabemos que somos un equipo referente porque hemos ganado los últimos títulos. Estoy dentro de una entidad muy ambiciosa que nos da muchos medios para trabajar en el día a día y que tenemos una plantilla con jugadoras de super talento internacional. Me considero muy afortunado por los compañeros de staff que tengo y creo que lo tenemos todo para desarrollar bien nuestro trabajo. Aun así, los rivales también juegan y hay equipos con nuestro nivel e incluso superior con los mismos objetivos.
Así que, con los pies a tierra. Al verlo desde dentro, no siento presión porque es un orgullo que nos consideren candidatas. Hay que disfrutar y jugar en pabellones con las gradas llenas y con exigencia. No creo en esa opinión de que tenemos tanta superioridad ya que hay que trabajarlo en el día a día y demostrarlo en el campo. Lo pasado, pasado está, y ahora nos tenemos que volver a ganar el crédito.
A. L. : Después del triplete campeón del año pasado (Supercopa, Copa de la Reina y Liga Femenina Endesa) te hicieron un homenaje en Ribarroja, tu pueblo. ¿Cómo recibiste todo ese apoyo?
R. B. : A mí todo esto no me apasiona puesto que soy el de siempre. Pero estoy muy agradecido por el reconocimiento del Ayuntamiento de Ribarroja y de que ese hecho sirviera para que toda la familia se juntara y ver a mucha gente que en mi día a día no tengo la posibilidad. Yo no soy muy amante de los reconocimientos porque me da vergüenza, la verdad. Pero en este caso fue muy familiar.

A. L. : En Valencia Basket dais mucha importancia a las jugadoras jóvenes pero al mismo tiempo también trabajáis con otros de mucha experiencia. ¿Cómo hacéis para ajustar los dos niveles?
R. B. : Lograr un equilibrio entre el desarrollo de jóvenes y el alto rendimiento no es fácil. En Valencia Basket, la formación es esencial, y tenemos la suerte de contar con La Alquería del Basket, un proyecto que ofrece oportunidades a jugadores y jugadoras jóvenes.
Yo tengo la responsabilidad como entrenador del primer equipo de no tapar ese camino, de abrazar la mentalidad del club. Mucha parte de este trabajo es de la dirección deportiva puesto que tienen que configurar una plantilla competitiva que tenga espacios para que las jugadoras jóvenes que se lo merezcan, en ningún caso regalar por regalar, tengan presencia.
Ahí es muy importante la figura de Glòria Estopà – entrenadora del Nou Bàsquet Paterna. Es una entrenadora profesional y cualificada seguramente para entrenar a equipos top de la Liga y es el puente, es quien en el equipo filial sabe que lo principal es la formación y no simplemente competir. Seguramente a esta pregunta te respondería mejor Glòria que yo porque es quien lo vive en el día a día. Lo que importa es trabajar para el día de mañana y que las jóvenes aprendan de las veteranas puesto que ellas también las hacen crecer.
A. L. : La preparación física es muy importante pero también lo es la mental. ¿Cuál es la filosofía que utilizas para que las jugadoras se mantengan motivadas?
R. B. : Estoy totalmente de acuerdo contigo. El gran salto de calidad al baloncesto fue la mejora física, si nos fijamos hace 10 años, ahora los jugadores y jugadoras son más rápidos y están más fuertes. La otra parte es la de gestionar la cabeza y las emociones ya que esto influye mucho en el estado de ánimo en un partido. Este trabajo es duro, hay mucho viaje, frustraciones…
El deporte es un trabajo donde no siempre hacer lo que está en tu mano te lleva al resultado porque el entrenador puede ser injusto contigo, el rival te ha ganado o porque tu nivel es el que es y el de otros es mayor. Por lo tanto, es muy importante gestionar la mentalidad, muchos equipos tienen ya psicólogos deportivos.

Nosotros contamos con un departamento de desarrollo personal con Paco Pardo y yo lo que intento hacer es formarme y tener ciertos conocimientos sobre la psicología deportiva, la gestión de grupos y de expectativas personales y colectivas y, entonces, hacer charlas individuales con las jugadoras.
Obviamente creo que para dar el máximo al equipo tienes que saber que el equipo también te está dando cosas a ti. Hay que saber que en este trabajo el bien colectivo siempre es el bien individual y es algo que en nuestro equipo es innegociable, por lo tanto para que todo funcione cualquier detalle es clave. Nosotros tenemos la suerte de que, aparte de buenas jugadoras, tenemos buenas personas.
Un Rubén Burgos más personal
A. L. : Fuera del mundo del baloncesto…¿Cómo te describirías? ¿Qué te gusta hacer?
R. B. : Voy cambiando con la edad. Cuando era más joven salía más por ahí con los amigos, ahora los momentos libres durante la temporada, que son menos, me gusta estar tranquilo con mi gente, ir al cine, leer, hacer deporte que por salud creo que es importante… No tengo aficiones especiales, pero en verano que tengo más tiempo me gusta mucho ir a la montaña, a la playa, viajar por placer. Durante la temporada intento evitar aglomeraciones y disfrutar de las cosas sencillas.
A. L. : Por último, si tuvieras la oportunidad de cenar con un personaje histórico, ¿con quién sería?
R. B. : Ahora que estoy leyendo mucho sobre la mentalidad histórica y todo aquello, seguro que Marco Aurelio me transmitiría muchos aprendizajes.






