Wout van Aert se ha llevado la última etapa de este Tour de Francia, con salida en Mantes-La-Town y llegada en los Campos Elíseos de París. Pogacar creía que podía ser su día, pero a casi cinco kilómetros por el asfalto mojado de Montmartre el belga lo dejó sentado y ya no lo pudo alcanzar. Aún así, el esloveno se ha llevado su cuarto Tour de Francia.
El último baile del Tour 2025
Los últimos 132,3 kilómetros de la etapa comenzaron en Mantes-La-Town y al principio parecía que iba a ser lo de todos los años. Por eso, al principio de esta crónica vamos a hablar un poco de ciclismo y a culturizar mucho sobre ese recorrido que llevamos viendo toda la vida, aunque se ausentara el año pasado. Antes, veíamos pequeñas curiosidades como el grupo de todos los australianos yéndose en grupo o las clásicas fotos de equipo.
Como absolutamente nadie se movía, la tele ya empezaba a mostrarnos una especie de créditos de los trabajadores del Tour. Por ejemplo, señalaba a los que estaban en algunas de las motos. La serpiente multicolor entraba en París a 80 kilómetros pero antes ya nos iba mostrando lugares como el Palacio de Versalles. Este fue construido por Luis XIV como residencia real aunque tras la Revolución Francesa quedaría abandonado. Luego, Napoleón lo usaría como residencia de verano y desde 1830 hasta hoy se ha ido mejorando y restaurando. Actualmente es un museo.
Bienvenue à Paris
El pelotón entraría por un lado de la ciudad y antes nos mostraban el Parc des Princes y el Charléty. Estos estadios, separados por la calle Claude Farrére, protagonizarán uno de los derbis más cercanos del fútbol europeo la próxima temporada. Las puertas del campo del PSG y el Paris FC estaban separadas por solo 80 metros. Volviendo un poco al ciclismo, teníamos alguna que otra pequeña ascensión. En la Torre Eiffel nos encontrábamos colgada una bandera olímpica que nos llevaba a lo que habíamos vivido allí hace 366 días. Por este recorrido también veíamos bailarinas del recién reinaugurado Moulin Rouge homenajeando a la bandera francesa.

A pesar de lo que había dicho una radio del Quick-Step, poco se movía la carrera al llegar a la capital francesa. A falta de 73 kilómetros se producía otra de las mejores imágenes de cada Tour, que era el paso por la pirámide del Louvre. En frente de este museo en el que no solo nos encontramos La Gioconda sino también cuadros de pintores españoles como Goya o Zurbarán estaba el Jardín de las Tullerías. Esta noche, como todas las de verano hasta 2028, se encenderá allí el pebetero con forma de globo de los Juegos Olímpicos.
🤩 Stunning moment from the Tour de France last stage.
— Tour de France™ (@LeTour) July 27, 2025
🤩 Un moment magique de la dernière étape du Tour de France.#TDF2025 pic.twitter.com/tVmGD3fRIJ
A falta de 70,7 kilómetros se producía el primero de los seis pasos por meta del día de hoy. Desde aquí el recorrido sería muy sencillo con la alternancia de dos circuitos. El primero recorrería todos los Campos Eliseos dando la vuelta en la rotonda del Arco del Triunfo y pasando al lado de monumentos como el Grand Palais. El segundo subiría por Montmartre hasta el Sacré-Coeur, ya tras hacerlo tres veces se llegaría a la meta. Si por debajo había una serpiente, por encima estaba un águila. O al menos el equivalente francés a la patrulla águila que pintaba el cielo de azul, blanco y rojo.
¿Nos ponemos serios?
Jonathan Milan se despedía con muy buen sabor de boca, llevándose el último sprint intermedio de este Tour y el maillot verde con total merecimiento. De todas formas, después de pasarlo, ya intentaban Lipowitz y Quinn Simmons el ataque pensando en lo que venía. El alemán y el estadounidense eran neutralizados rápidamente por un pelotón comandado por Pogacar, que definitivamente no venía de visita a París.
Cabe destacar que por las condiciones meteorológicas los tiempos se habían tomando justo antes de la subida a Montmartre. Por tanto, los corredores ahora estaban pedaleando «por amor al arte» bajo una lluvia verdaderamente fuerte. En las ascensiones Pogacar decidía atacar, lo cual ya había dejado caer ayer que iba a ocurrir. Con él iban también su acérrimo enemigo Jorgenson, van Aert y su compatriota Mohoric entre otros.
En una etapa que se pensaba que se acabaría con retraso se podía terminar en el tiempo programado gracias a lo que tiraban por delante. Muchos ya pedían que no se volviese nunca más a la etapa estándar de los Champs-Élysées, mucho más aburrida que lo que estábamos viendo aquí. Se intentaban muchos ataques, especialmente Jorgenson, pero Pogacar tenía entre ceja y ceja el objetivo de ganar la etapa. Aún así, finalmente era van Aert el que lanzaba el ataque a cinco kilómetros y dejaba atrás al joven caníbal.
El belga ya dejaría al esloveno diez segundos por detrás y bajaba con un ritmo excepcional. Los campos elíseos se quedaron abiertos para él, que cruzó solo la línea de meta levantando los brazos y venciendo una etapa histórica. Sin duda, esto servirá de modelo para la organización de cara a futuros años, o al menos esperemos que así sea en pro del espectáculo.
Antes de acabar, quiero agradecer a todos los que habéis leído las crónicas de las etapas de este Tour de Francia en Offsider, desde Lille hasta París. Merci Beaucoup!






