Un estancamiento olímpico

Finalizados los JJ.OO de París, es hora de hacer balance. Las 18 medallas cosechadas por la delegación española, saben a poco. El ciclo olímpico había sido fabuloso, pero las expectativas no se han cumplido. ¿Qué puede cambiar de cara a Los Ángeles 2028? En Offsider, lo desgranamos.

Barcelona sigue siendo una losa

«Estoy convencido de que en París, superaremos las 22 medallas», declaraba Alejandro Blanco, presidente del COE, antes de que la capital gala abriera sus puertas al olimpismo. Desde el CSD (Consejo Superior de Deportes), las previsiones no eran diferentes, es más, se hablaba de la «segunda gran revolución» y de «sorpasso» a las 22 preseas acumuladas en Barcelona 92. En el deporte, como en otros ámbitos de la vida, las palabras se las lleva el viento. Finalmente, ese gran cambio que se esperaba, no se ha producido.

Después del bronce cosechado por los Hispanos, la cifra total de metales ascendió a las 18, una más que en Río 2026 y Tokio 2021, pero cuatro menos que en Barcelona. La mejora ha sido mínima. Cinco oros, cuatro platas y nueve bronces. Esa ha sido la recolecta. Si nos ponemos tiquismiquis, podemos añadir los 51 diplomas, el equivalente a los puestos de finalista.

Han sido los Juegos de los cuartos puestos, nueve en total. Esas medallas de chocolate, que saben a más bien poco en algunos casos, y a mucho en otros tantos. «Otro cuarto puesto, no me fastidies», «Campeones olímpicos en diplomas», «Vamos a agotar las existencias de tinta en las imprentas de París», se comentaba a diario en redes sociales. Conforme iban pasando los días, cada cuarto puesto era una daga en el corazón de muchos españoles.

El contexto ideal para brillar

Las expectativas eran altas antes de que París diera el pistoletazo de salida. Había motivos, más que suficientes, para ilusionarse. El ciclo olímpico había sido brillante. Las 28 medallas en mundiales y las 35 en Europeos, hacían presagiar dos semanas repletas de alegría. Lo cierto es que, los focos mediáticos en unos JJ.OO, no son los mismos que en Mundiales y Europesos, sobre todo en ciertos deportes (vela, piragüismo, taekwondo o judo). En su justa medida, algunos de nuestros deportistas, han sucumbido frente a sus rivales y también ante la presión de estar en el ojo del huracán.

Por otra parte, el presupuesto destinado al ciclo olímpico, sustentado por el CSD, era de récord. 950 millones en los tres años que separaron Tokio de París. De esos 950, una media de 100 millones han ido a parar a las arcas de las distintas federaciones. Dinero había, pero si esos fondos no se invierten como es debido, pues estamos en las mismas. La pescadilla que se muerde la cola.

La delegación española en la ceremonia de clausura. Fuente: COE.

El enclave, París, también favorecía los intereses de nuestros deportistas. País vecino, misma franja horaria, clima, facilidad de desplazamientos, mucho aficionado español en las gradas; un cúmulo de circunstancias que invitaban a soñar en grande. La no presencia de atletas rusos, acostumbrados a aglutinar un elevado número de preseas, era otro factor a tener en cuenta.

Por último, la representación, hasta 383 deportistas, solo superada por Barcelona 92, era la segunda más elevada de nuestra historia olímpica. No obstante, 1/3 pertenecía los deportes de equipo, ya que España metió a 11 conjuntos en estas Olimpiadas. El resultado final no ha sido en el esperado. Fuimos la novena delegación más numerosa y hemos terminado decimoquintos en el medallero. Algo falla.

Mala fortuna en algunos casos, falta de punch en otros

A pesar de que los Juegos hayan sido una tremenda decepción, si nos paramos a analizar lo que ocurrido en estos 17 días, te das cuenta de que no hemos estado tan lejos de derribar esa barrera psicológica de Barcelona. La mala fortuna no debe ser una excusa que justifique estos malos resultados. Mala suerte es que Carolina Marín cayese lesionada o que se te escape una medallas por unas centésimas. El resto son excusas baratas.

Carolina Marín llora tras sufrir una grave lesión en la rodilla. Fuente: Carolina Marín.

Hay una cifra que lo dice todo. Desde Atenas 2004 hasta París 2024, se han ganado 6/30 combates que se canjeaban por una medalla en deportes de lucha (Boxeo, taekwondo, judo). El dato habla por si mismo. Eso no puede ser excusado con la mala suerte. Igualmente, hemos tenido varios medallistas mundiales en en este ciclo que ni siquiera se han acercado a las medallas. Eso se traduce a una cosa, falta de contundencia a la hora de la verdad.

Notas positivas

Pasamos de lo negativo a lo positivo. Estos han sido algunos de los momentos más emotivos de París 2024:

La marcha sigue liderando el atletismo

Álvaro Martín y María Pérez han sido dos de los grandes protagonistas de la expedición española en Francia. El extremeño; bronce en los 20km marcha, y la granadina; plata en la misma modalidad, han brillado con luz propia sobre el asfalto parisino. Juntos, fueron campeones olímpicos del primer relevo mixto de marcha. A su portentosa actuación, se unió Jordan Díaz, oro en el triple salto. España cerró estos JJ.OO con cuatro preseas en atletismo; dos oros, una plata y un bronce. Ha sido el quinto país más laureado en el medallero de este deporte durante la reciente edición de los Juegos. En el viejo continente europeo, solo Países Bajos ha estado por encima.

Álvaro Martín junto a María Pérez. Fuente: Álvaro Martín.

Éxito rotundo del boxeo

Emmanuel Reyes Pla y Ayoub Ghadfa elevaron el listón del boxeo patrio en el cuadrilátero de Roland Garros. El bronce del hispanocubano y la plata del marbellí devolvieron el honor perdido a uno de los deportes más nobles que existen. El mérito es enorme, pues en nuestro país, apenas contamos con 1.500 licencias para practicar esta disciplina deportiva.

28 años después, llegaron los oros en deportes de equipo

Una larga travesía en el desierto. Desde hace varias décadas, España se ha convertido en una potencia en deportes colectivos. Las estadísticas así lo reflejan. Desde Barcelona 92 hasta París 2024, solo EE.UU (42) ha conseguido más medallas en deportes de equipo que España (23). Pese a esos fabulosos números, desde Atlanta 96, un equipo español no era campeón olímpico. Esa racha ha llegado a su fin.

Las chicas del waterpolo; dirigidas con maestría por Miki Oca y la selección masculina de fútbol; que derrotó a Francia en una final de infarto, han cortado de raíz el mal fario. Volvimos a saborear las mieles de la victoria total.

Otros deportes

El piragüismo, la natación artística, el balonmano, la vela, y el tenis, han ayudado a engordar el número final de medallas.

Los Ángeles 2028, próximo destino

La ciudad que nunca duerme acogerá la próxima edición de los JJ.OO. Por tercera vez en la historia, Los Ángeles, segunda ciudad más poblada de EE.UU, será sede de unas Olimpiadas. Restan más de 1400 días para que la llama olímpica vuelva a lucir en el Memorial Stadium del enclave californiano. Allí, en Hollywood, hogar de algunos/as de los mayores celebrities del mundo, España volverá a intentar dar un vuelco a su historial olímpico. Queda un largo camino por recorrer. Ciertos aspectos, ya mencionados, deben cambiar, sino, seguiremos avocados al estancamiento. Un estancamiento con más de tres décadas de duración.

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