Real Oviedo vs Celta de Vigo
Los 11 titulares del Celta ante el Real Oviedo - Foto: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images

Un punto y gracias para cerrar el 2025

El Celta de Vigo sumó un punto en su visita al Carlos Tartiere, en un partido insulso y en el que el equipo acusó la sobrecarga de partidos

Punto y final para el 2025 en ‘Casa Celta’ con un empate en el Carlos Tartiere. Tras el varapalo sufrido en el Carlos Belmonte con la eliminación en Copa del Rey, los de Claudio Giráldez buscaban cerrar el año con un mejor sabor de boca y poder sumar su quinta victoria consecutiva a domicilio en LaLiga EA Sports.

Sin embargo, el desgaste físico del último mes y un juego muy pobre evitaron que el Celta consiguiera su encargo y, finalmente, cerrase el 2025 sumando un punto en su visita a Oviedo. Un punto que puede no ser tan malo dependiendo de la perspectiva.

Un desgaste físico (y mental) evidente

Nueve son los partidos que ha jugado el Celta de Vigo en el último mes de competición. Unos nueve partidos que se saldaron con tres victorias, dos empates (tres contando el tiempo reglamentario en Albacete) y cuatro derrotas. Desde luego, el balance no es demasiado positivo.

El partido del Carlos Tartiere fue el mejor reflejo del desgaste que sufrió la plantilla durante este tramo de la temporada. Jugadores como Ilaix Moriba o Iago Aspas, que disputaron los 120 minutos en el Carlos Belmonte, salieron de repuesto en Oviedo y se les notaba un punto por debajo del resto en cuanto a energía en sus acciones.

Seguramente tuviera razón Claudio Giráldez en sus declaraciones tras caer en Albacete. El técnico porriñés afirmó que la plantilla, posiblemente, no estuviera preparada para disputar tres competiciones. Por número de efectivos, la plantilla del Celta de Vigo podría ser suficiente para compaginar tantos partidos, pero el nivel del equipo ha demostrado que no da para tanto.

Solamente unos pocos futbolistas, como Ionut Radu o Ilaix Moriba, han demostrado su altísimo nivel en la mayor parte de los partidos. Otros, como es el caso de Óscar Mingueza o Carl Starfelt, han dejado buenas actuaciones en ciertos tramos; en el caso del sueco, casualmente es este último mes. Y, por último, algunos futbolistas parecen estar un punto por debajo de sus compañeros en muchos aspectos del juego. Esto se puede deber a un bloqueo mental, como parece que le pasa a Ferran Jutglà, o bien que no dan el nivel para jugar en un equipo de competiciones europeas.

Muy poco fútbol

Uno de los grandes problemas que ha acusado el Celta durante este último tramo es la falta de atrevimiento para buscar conexiones en la medular que hagan progresar el juego del equipo. Hay un claro exceso de pases de seguridad que provocan que el Celta no pueda avanzar en su juego ofensivo. Quizás la raíz del problema estuviera en la falta de efectivos que pudiera hacer eso, pero viendo que en la plantilla están jugadores como Hugo Sotelo o Damián Rodríguez, no van por ahí los tiros.

El partido del Carlos Tartiere también fue uno de los máximos exponentes de esa cuestión. Con Fran Beltrán y Miguel Román formando el doblete pivote titular, fue el de Gondomar quien realizó esa labor de creador de juego. Por su parte, el madrileño sigue contando con la confianza de Giráldez, a pesar de llevar un buen tiempo sin encontrar su mejor versión y sin aportar nada de excesivo valor al juego celeste.

No obstante, este problema no se puede achacar simplemente a los futbolistas de la medular, ya que el problema es colectivo. Por un lado, hay una grandísima distancia entre los futbolistas constructores de juego y los de ataque, lo cual dificulta las labores creación. Por otro lado, los carrileros, Carreira y Javi Rueda, no tuvieron la progresión necesaria como para dar soluciones por bandas a sus compañeros.

Cuando el Celta sí pareció encontrar algo de juego fue durante los últimos minutos. Ya con Iago Aspas en el campo, los celestes encontraron más soluciones por las bandas ante un Real Oviedo desgastado físicamente, pero terminó siendo insuficiente para sumar los tres puntos.

Encontrando la solidez defensiva

El Celta de Vigo ha conseguido mantener la portería a cero en los últimos tres partidos que ha disputado en LaLiga EA Sports. Si ampliamos las miras a los últimos cinco partidos, solamente ha encajado un gol. No todo iba a ser malo.

En primer lugar, este gran rendimiento defensivo se puede explicar por haber encontrado -por fin- un portero de garantías en Ionut Radu. Este pasado sábado no tuvo demasiado trabajo, pero sí transmitió mucha seguridad en el juego aéreo, ante un Real Oviedo cuyo juego se basó única y exclusivamente en los centros laterales. No obstante, en esos partidos en los que el Celta sufre, el guardameta rumano aparece para sostener a los suyos, como fue el caso del partido contra el Real Madrid -uno de los mejores del equipo esta temporada-.

Por otro lado, Carl Starfelt y Marcos Alonso estuvieron a un nivel excelso defendiendo los centros laterales del rival, especialmente el sueco. Durante el último mes de competición, Starfelt ha ido creciendo y ganando jerarquía en la zaga celeste para, finalmente, establecerse como capitán general de la línea de tres. Asimismo, sus acompañantes habituales, Marcos Alonso y Javi Rodríguez, cada vez se sienten más cómodos en lo defensivo y sufren menos a la hora de defender.

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