El Eibar ha encontrado la velocidad de crucero. El conjunto dirigido por Jokin Aranbarri atraviesa su mejor momento y no parece dispuesto a levantar el pie del acelerador. Cinco victorias consecutivas han disparado al equipo armero hasta los puestos de ascenso directo, donde vuelve a acompañar al Castellón por segunda jornada seguida. Un pleno que, además, ya forma parte de la historia del club: nunca antes había comenzado una temporada con una racha semejante en sus 39 campañas en el fútbol profesional.
La cifra adquiere todavía más valor al ponerla en perspectiva. El Eibar únicamente había conseguido encadenar cinco triunfos en otras cuatro ocasiones. Alfonso Barasoain lo logró en la temporada 1998-99, en plena pelea por escapar del descenso; José Luis Mendilibar hizo lo propio en la 2004-05, cuando el equipo llegó a coquetear con el ascenso a Primera; y más recientemente Gaizka Garitano, en 2022-23, y Joseba Etxeberria, en 2023-24, repitieron la hazaña en Segunda. Ahora Aranbarri ha añadido su nombre a esa lista, pero con un contexto diferente y un equipo que está sorprendiendo por su capacidad para ganar.
Porque si hay una palabra que define al Eibar en esta racha es eficacia. Los armeros han convertido sus ocasiones en oro. En los cinco partidos que se cuentan por victorias han marcado 11 goles pese a generar únicamente 4,47 goles esperados (xG). Una diferencia que retrata la extraordinaria pegada de un equipo que está necesitando muy poco para hacer mucho daño.
Y hay otro detalle especialmente llamativo: los goles no llevan necesariamente el sello de los delanteros. Ni Jon Bautista ni Martón han marcado durante esta espectacular secuencia de cinco triunfos. El protagonismo ofensivo se ha desplazado hacia la zona de tres cuartos. De hecho, los nueve últimos tantos del Eibar han sido obra de futbolistas situados entre el doble pivote y la delantera.
El Eibar gana, convence en eficacia y, sobre todo, demuestra que tiene muchas vías para encontrar el gol. Aranbarri ha conseguido que su equipo no dependa de un único hombre para marcar la diferencia. Y mientras la racha siga viva, los límites los seguirá marcando el propio Eibar.
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