La RFEF castiga al club con 6.000 euros y el cierre parcial de Vallecas tras lo ocurrido en el último partido
El Rayo Vallecano afronta una semana marcada por las consecuencias de la suspensión del encuentro ante el Athletic Club y por el conflicto que mantiene abierta la tensión entre la directiva y parte de la afición. El Comité de Disciplina de la RFEF ha impuesto al club una multa de 6.000 euros y el cierre durante un partido del fondo situado sobre la zona de vestuarios, además de advertir de que una reincidencia podría provocar la clausura total del estadio. El organismo considera que los lanzamientos de objetos, que obligaron a detener el encuentro en varias ocasiones, constituyeron una alteración grave del orden. Las alegaciones presentadas por el Rayo no han prosperado y la decisión sobre cuándo y cómo se completará el partido queda pendiente del Juez Único de Competición.
La sanción ha provocado también la reacción de la Plataforma ADRV, que considera que el cierre parcial perjudica a un sector de la afición pese a que las protestas contra la gestión de Raúl Martín Presa se extendieron por distintos graderíos. El colectivo ha expresado su solidaridad con los abonados afectados y asegura que continuará movilizándose, reclamando además la devolución de la parte proporcional de los abonos por los encuentros disputados en Butarque. A la polémica se suma la situación todavía pendiente del Estadio de Vallecas: según fuentes de la Comunidad de Madrid citadas por Estrella Digital, el club no ha respondido a dos requerimientos sobre limpieza y seguridad, y la Administración sigue sin poder acceder al recinto para realizar actuaciones. En paralelo, la Asociación de Futbolistas Españoles ha visitado a la plantilla para informar a los jugadores de sus derechos y de los recursos jurídicos y sociales disponibles.
En este contexto, Óscar Trejo ha alertado sobre el impacto que los problemas institucionales pueden tener en el rendimiento del equipo. El excapitán destacó que una de las fortalezas del Rayo ha sido construir una plantilla competitiva, pero advirtió que esa fórmula tiene un límite si no se solucionan las dificultades que rodean al club. También animó a los futbolistas a aprovechar la fuerza que tienen como colectivo para reclamar mejoras, subrayando que una postura conjunta podría beneficiar al primer equipo y al resto de trabajadores de la entidad. Sobre la situación deportiva, Trejo fue claro: "Yo creo que este año va a ser muy complicado a nivel deportivo". Mientras siguen pendientes las decisiones sobre el Rayo-Athletic y la situación de Vallecas, el club debe gestionar una crisis que combina sanciones federativas, reclamaciones de los aficionados y cuestiones de seguridad aún sin resolver.
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