El 'runrún' se instaura en El Sadar

|Johan Calle Nieves
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Las dudas que dejó Osasuna en Vitoria se hicieron todavía más grandes tras la derrota ante el Espanyol en El Sadar. El conjunto rojillo volvió a tropezar y, además, lo hizo mostrando una preocupante fragilidad defensiva y una escasa capacidad para generar peligro en ataque. Los siete puntos sumados en las tres primeras jornadas parecen ya lejanos después de encadenar dos derrotas consecutivas. Lo más inquietante para Luis Miguel Ramis es que el equipo ha perdido precisamente una de sus principales señas de identidad: la solidez que debía sostener su propuesta.

El técnico había reclamado una reacción defensiva y recuperar esa contundencia que permite competir incluso cuando el juego no acompaña. Sin embargo, Osasuna volvió a conceder demasiado pronto y se vio por debajo en el marcador desde el minuto dos. El segundo tanto del Espanyol, apenas un cuarto de hora después, volvió a evidenciar los problemas de concentración y coordinación. Catena no acertó a despejar una acción aparentemente controlada, Sergio Herrera tampoco estuvo atento y Roberto Fernández aprovechó el desajuste para castigar al conjunto navarro. Antes, Rockson Yeboah ya había quedado señalado por un mal posicionamiento. La banda de Diego Rico se convirtió además en una vía de entrada constante para los visitantes.

El escenario todavía fue más complicado teniendo en cuenta que dos de los defensas rojillos afrontaban sus primeros minutos como titulares, pero Osasuna no encontró respuestas después de recibir los golpes. A la debilidad atrás se sumó la falta de ideas en la construcción, un problema que ya había aparecido en anteriores encuentros. El equipo apenas consiguió encontrar caminos hacia la portería rival y necesitó demasiado de acciones aisladas. El arbitraje tampoco ayudó, con una posible pena máxima sobre Raúl que ni el colegiado ni el VAR señalaron, aunque Ramis tiene mucho trabajo por delante al margen de esa acción. Tras dos derrotas seguidas, la preocupación empieza a crecer en Pamplona.

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