El Rayo acusa a la CAM de "manipular" informes y la afición responde exigiendo la dimisión de Martín Presa
El pulso por el Estadio de Vallecas ha saltado por los aires con acusaciones cruzadas entre el club, la Comunidad de Madrid y la afición. Mientras la directiva de Raúl Martín Presa acusa al Gobierno regional de ocultar una auditoría de 2025 para forzar una obra de 60 millones de euros, el consejero Mariano de Paco exige una revisión externa para reabrir. El golpe más duro para la junta ha llegado desde la propia grada, con unas peñas que respaldan a la Administración y exigen la dimisión del presidente. A la polémica se suma Joan Laporta, que tildó el cierre de "vergüenza", mientras los socios amenazan con acciones legales para exigir el dinero de sus carnés.
El contraataque del Rayo: acusaciones de ocultación
La directiva franjirroja ha estallado mediante un comunicado oficial en el que señala directamente a la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte por frenar a propósito la vuelta del fútbol al barrio. Según el escrito del club, la orden de cierre del pasado 27 de julio se justificó con una auditoría fechada en PDF ese mismo mes, aunque el archivo original en Word se creó el 12 de diciembre de 2025. Desde la cúpula rayista afirman que las autoridades mantuvieron guardado el documento durante más de siete meses sin pedir ningún arreglo, usándolo ahora a última hora para obligar a la entidad a costear una reforma millonaria o perder la concesión del estadio hasta 2039.
Para demostrar que el recinto es seguro, el club ha presentado un paquete con varios certificados técnicos. Entre los papeles aportados destacan la inspección eléctrica favorable de la OCA con validez hasta 2028, los controles al día sobre la red de incendios y la prevención de legionela, y hasta veinte revisiones del Plan de Autoprotección. La junta recalca también que el Ayuntamiento de Madrid dio el visto bueno a las licencias en 2023 y que organismos como la Policía Nacional, la RFEF, la UEFA y LaLiga permitieron jugar más de 20 partidos oficiales el curso pasado sin ningún problema.

Aledaños del Estadio de Vallecas con pintadas en contra de Presa. Fuente: Laura Álvarez Manso
En el tramo final del escrito, la entidad acusa a la Consejería de actuar con mala fe para impedir que se jugase el choque del 20 de agosto contra el Deportivo Alavés. El Rayo denuncia que la Administración está poniendo trabas con visitas de técnicos a cuentagotas y peticiones repetidas para alargar los plazos a propósito. Con los días contados en el calendario, la directiva teme que estas maniobras terminen dejando al equipo sin poder recibir tampoco al Racing de Santander en el encuentro previsto para este sábado 5 de septiembre.
La postura de la Comunidad y la contundente respuesta del colectivo de peñas
A pesar de los documentos aportados por la directiva, el Gobierno autonómico no piensa dar el brazo a torcer. El consejero Mariano de Paco insiste en que el club cometió un "incumplimiento culpable" en el cuidado de la instalación, lo que provocó fallos graves de seguridad y salubridad. De Paco criticó que la junta haya tardado más de un mes en responder a los requerimientos de la Administración y dejó claro que las puertas del estadio solo se abrirán cuando una firma auditora totalmente independiente asegure que no hay peligro para la grada, rechazando además cualquier tipo de persecución política contra el club.
El giro más inesperado de esta crisis lo ha protagonizado la propia afición rayista, que ha publicado un comunicado dividido en cuatro partes para desmentir la versión de su presidente. Las peñas aseguran que la directiva solo busca "desviar la atención" al quejarse de las fechas del informe, recalcando que la antigüedad del documento no borra los desperfectos del campo. El colectivo afirma tajantemente que "quien no ha entregado la documentación a tiempo es el Rayo" y recuerda que el propio Raúl Martín Presa confesó el 4 de agosto que cometieron un "error interno" que retrasó el envío de los papeles requeridos desde el mes de junio.

Afición del Rayo Vallecano durante un encuentro. Fuente: Rayo Vallecano
Los aficionados tampoco dan valor al Plan de Autoprotección ni a los sellos de la OCA, aclarando que son simples trámites que no garantizan que el estadio esté bien cuidado en el día a día. Tras denunciar que la gestión del presidente ha puesto en riesgo la seguridad de los hinchas en los últimos 15 años, las peñas han pedido la dimisión inmediata de Presa, su hermano Alfonso y el dirigente José María Sardá. Además, el colectivo ha avisado de que ya prepara la vía legal para exigir la devolución de la parte proporcional de los abonos si la directiva no devuelve el dinero de los partidos jugados fuera.
El impacto en el vestuario y la toma de posición de Joan Laporta
Todo este lío en las oficinas ha terminado pasando factura al equipo en el terreno de juego, tal como reconocieron los propios futbolistas tras perder 5-2 frente al FC Barcelona. En la zona mixta, jugadores como Iván Balliu explicaron el bajón del grupo admitiendo que el ruido del exterior termina descentrando a la plantilla. Esta falta de certezas sobre dónde se va a jugar complica también los últimos movimientos del mercado de fichajes, donde el entrenador Beñat San José y el vestuario siguen esperando la llegada de refuerzos urgentes para completar el equipo.
Por si fuera poco, el caso ha saltado a los medios nacionales tras la rajada del presidente del FC Barcelona, Joan Laporta. El dirigente azulgrana explicó en El Chiringuito que ha hablado directamente con la directiva de Vallecas para interesarse por el asunto y no dudó en mostrar su enfado por lo que está pasando. "Es una vergüenza lo que le están haciendo al Rayo, es muy injusto", afirmó Laporta, asegurando además que, según las noticias que maneja su club, todos los permisos para poder abrir el campo están ya preparados.

Iván Balliu, uno de los jugadores de la plantilla que se pronució sobre lo que está ocurriendo. Fuente: Rayo Vallecano
La presión de Laporta se une a las voces de otros estamentos del fútbol que piden una solución rápida para que la pelota vuelva a rodar en la avenida de la Albufera. Mientras la Consejería sigue a la espera del informe externo y las peñas endurecen sus protestas contra la directiva, el Rayo Vallecano vive horas clave. De la decisión final dependerá no solo si el equipo puede jugar este fin de semana contra el Racing de Santander, sino también el rumbo de un club que atraviesa uno de los momentos más tensos de su historia reciente.
0 comentarios