La verdad sobre Jaylen Brown y su traspaso: así será el futuro de la NBA.

|Jesús Urbón Sánchez
La verdad sobre Jaylen Brown y su traspaso: así será el futuro de la NBA.-image

Hay quien puede pensar que el traspaso de Jaylen Brown a Philadelphia 76ers es una decisión meramente deportiva. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, este movimiento supone un cambio radical en la NBA, tal y como la conocemos. Ya no se trata de cuánto dinero se pone sobre la mesa, sino de quién lo pone y con qué motivos.

El deporte, visto como un activo financiero

Desde 2019, todas las grandes ligas del deporte estadounidense (NBA, NFL, MLB, MLS y NHL), han ido haciendo amigas del capital privado poco a poco. La NBA, no siendo ajena a esta transformación en el modelo de propiedad, formalizó este cambio en 2021, previa propuesta a través del comisionado de la Liga, Adam Silver. A día de hoy, el 74 % de las grandes franquicias del deporte norteamericano, valoradas en 258.000 millones de dólares, tienen algún tipo de vinculación con el capital privado, según un artículo de CFA Institute.

Según el reglamento de la propia NBA, la participación de un fondo en un solo equipo, está limitada al 20%. Esto sigue siendo así, pero en diciembre de 2025, todos los propietarios de las franquicias votaron a favor de aumentar los equipos en los que se podía participar, pasando de cinco a ocho a la vez. Esta es la idea principal, y es que, los equipos han perdido valor deportivo para convertirse en acciones de crecimiento o pérdida, condicionando claramente el modo en el que se gestionen.

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Boston Celtics, la franquicia probeta

Tras ganar su título número 18 en la temporada 2023‑2024, la familia Grousbeck, propietaria del equipo, puso la franquicia en venta. Bill Chisholm se confirmó como el comprador en marzo de 2025, por unos 6.100 millones de dólares. Chisholm se hizo con el 51 % del equipo, cerrando la compra de forma efectiva en agosto de ese mismo año con ayuda de los empresarios de Boston Rob Hale y Bruce Beal Jr, obteniendo el control total en 2028. No obstante, Chisholm no venía solo; gran parte del dinero para esa compra procedía del fondo Sixth Street, pero como la NBA no permite que un fondo tenga la mayoría del porcentaje de una franquicia, se necesitaba una cara visible, y ahí estaba Chisholm, para cumplir con ese papel a la perfección.

Los nuevos dueños y los primeros recortes

Una vez completada la transacción, la nueva propiedad se encuentró una situación complicada. Para la temporada 25/26, sumando los salarios y el impuesto de lujo, los Boston Celtics tenían una factura de unos 500 millones de dólares, un recurso absoluto para la Liga. Además, Jayson Tatum había firmado en 2024 el contrato más lucrativo de la historia, superando el del propio Jaylen Brown el año anterior (supermax de 304 millones de dólares). Por ello, Chisholm, y por ende, el fondo de inversión, deciden tomar medidas correctivas desde el primer momento.

Aprovechando la baja de Tatum con la rotura del tendón de Aquiles, el equipo de Massachusetts hace las primeras operaciones. Holiday y Porziņģis se van traspasados a Portland y Atlanta respectivamente, generando así unos 28 millones de dólares en salarios y cerca de otros 200 millones en impuestos proyectados, situándose por debajo del tan temido segundo apron.

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El polémico traspaso de Jaylen Brown

El golpe de teatro definitivo llegó el 6 de junio de 2026. Jaylen Brown era traspasado a Philadelphia a cambio de Paul George, junto con 2 primeras y 2 segundas rondas de draft. ¿Por qué traspasar a jugador en su prime, promediando casi 29 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias, candidato a MVP, y que ha liderado a tu franquicia con un récord de 56‑26 en temporada regular, a cambio de un jugador muy lejos de su mejor vesión, y que no ha superado los 56 partidos en una temporada más que una vez en los últimos cinco años?

La respuesta es muy sencilla. Brown, era candidato a una extensión de 141 millones, y con Tatum optando a cifras parecidas para un renovación el verano siguiente, dos "contratazos" parecían demasiado para el fondo de inversión. De esta forma, evitan entrar de nuevo en el impuesto de lujo y ganan una supuesta flexibilidad financiera para el futuro.

Si bien es cierto que la relación entre el jugador de Georgia y la directiva de los Celtics parecía deteriorada, sobre todo, al intentar colocarlo en el intento de traspaso fallido por Giannis Antetokounmpo, esto no parece más que una excusa para aligerar el margen salarial, pues nadie en su sano juicio se desprendería de un jugador de tal calibre a cambio de lo que han recibido.

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La NBA del futuro

El caso de los Boston Celtics y Brown no parece ser un fenómeno aislado, sino más bien, el inicio de un modus operandi. A medida que más fondos de inversión e institucionales metan sus tentáculos en la Liga, decisiones que antes se asumían solo desde lo deportivo, empezarán a tomarse a través de una hoja de cálculo. Es solo el comienzo a una pregunta que escucharemos mucho en los años venideros de la mejor liga de baloncesto del mundo.

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