LaMelo Ball y Anthony Edwards, o cómo jugarte el futuro a una sola carta

|Jesús Urbón Sánchez
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Hace no mucho, Minnesota apostaba por el tamaño, buscando vencer a Nikola Jokić. Se puede decir que la puesta fue relativamente positiva, con dos Finales de Conferencia en años consecutivos, ganando a Denver por el camino, además. Pero ahora, el "jefe final" en el Oeste ha cambiado, y los Timberwolves han decidido pegar un "volantazo" con una decisión explosiva, pero interesante a partes iguales, y que puede determinar el futuro de Anthony Edwards en la franquicia de Minneapolis. LaMelo Ball, ya está aquí.

Movimientos para encajar el puzzle

En el verano de 2025, los Wolves, recién salidos de Finales de Conferencia, tenían tres grandes piezas de su plantilla sobre las que tomar una determinación. Nickeil Alexander-Walker, Julius Randle y Naz Reid, eran tres agentes libres en potencia, y Minnesota optó por quedarse con los dos últimos, dejando salir a Alexander-Walker en dirección Atlanta.

Doce meses después, el primo de SGA ha sido el Most Improved Player en la NBA, mientras que Randle y Reid, han salido del equipo, vía traspasos. Julius, lo hacía junto a una primera ronda del 2026, en un acuerdo a tres bandas con los Bulls, que lo mandaba a Brooklyn. Poco después, este 3‑team trade, sumó a un cuarto equipo, los Charlotte Hornets, que enviaban a la franquicia del norte de los Estados Unidos a Josh Green y, sobre todo, a LaMelo Ball, que venía de jugar el baloncesto más cerebral de su carrera

Finalmente, y a modo de recapitulación, los Timberwolves, enviaban el pick 28 de este draft y Joshua Jefferson a cambio del pick 33 de los Nets, y Mouhamadou Gueye, de los Bulls. Sin embargo, el precio a pagar por Ball fue mucho más alto: Minnesota envió a Naz Reid, una ronda sin protección de 2033, 3 pick swaps y 3 segundas rondas más. Y por si fuera poco, nada más llegar, el base de Chino Hills, firmó una renovación de contrato por 112 millones de dólares en 5 temporadas.

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Anthony Edwards, y la tela de araña de su propio equipo

Pero entonces, ¿por qué deshacerse del que fuera Sexto Hombre Del Año y dinamitar un equipo extremadamente competitivo, más si nos centramos solo en los playoffs, por un tipo que basa su juego en fuegos de artificio, y que no está probado en los grandes partidos?

La realidad es que, los de Minneapolis, llevaban varios años con el mismo problema: la posición de base. Con un Mike Conley ya muy veterano, y con un Rob Dillingham, que no terminaba de explotar, los Timberwolves decidieron que era el momento de poner todo el balón sobre Edwards y algo sobre Donte DiVincenzo. La terrible lesión de Donte en las rondas eliminatorias, y los dos y tres contra uno constantes sobre Antman, pusieron de manifiesto la necesidad de encontrar, sí o sí, un creador de juego.

La capacidad en Catch and Shoot de Edwards, (49,6 % este año), hace pensar que con una base que lo alimente, y él eso lo tenga que ejecutar, la cosa irá bien; Tim Connelly, Presidente de operaciones de baloncesto de los Wolves, debió imaginar lo mismo: "Es un base de verdad, que es difícil de encontrar. Ha pasado por mucho. Pero todavía tiene solo 24 años [25 el mes que viene]. Es un jugador que creemos que va a ayudar a elevarnos, y esperamos que nosotros también podamos ayudar a elevarlo a él", declaró en la rueda de prensa introductoria a su fichaje. Cabe destacar que Connelly, ya hiciera labores de scouting sobre Lamelo en 2020, año en el que fuera drafteado, igual que Edwards.

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¿Cómo puede funcionar la pareja Edwards-Ball?

Con 2,01 de altura, LaMelo Ball, tiene la capacidad de ver por encima de la defensa (noveno jugador con más asistencias de toda la liga, con 7,1 por partido), pero también de generar su propio tiro, algo no tan habitual en este perfil de jugador. Tener dos exteriores de tanto nivel en el perímetro, debería ser un problema para las defensas rivales, noche tras noche. Las dudas, entendibles, estarán en el apartado defensivo, con LaMelo, muchas veces criticado por estar poco implicado en ese lado de la cancha, y con Anthony Edwards, que a veces intenta hacer demasiado, y se despista en el marcaje de su par, sobre todo, sin balón. No obstante, el escolta de Atlanta, Georgia, lo tiene claro: "Creo que podemos vencer a esos dos equipos [OKC y Spurs]. Ganar un anillo significaría muchísimo, pero ahora mismo no estamos pensando en ello. Hay que ir paso a paso. Tenemos a LaMelo y a varios jugadores nuevos, así que estamos intentando construir algo. Y queremos hacerlo juntos", ha comentado a Rob Andrew Dongiapon, periodista de ESPN.

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El fuego se combate con más fuego: todo o nada para Anthony Edwards y Minnesota

Los Timberwolves han decidido que no hay más tiempo que perder. Han sacrificado tamaño y un proyecto a largo plazo, para apostarlo todo a una dupla volátil, pero brillante. Si todo sale perfecto, podrían vislumbrar nuevos horizontes; si no, el proyecto de Minnesota, quedará pendiente de un hillo.

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