El Málaga pisa el acelerador en el mercado. El club blanquiazul tiene perfectamente identificadas las posiciones que considera prioritarias para afrontar con garantías su regreso a Primera: un central, un lateral izquierdo y un centrocampista de corte defensivo. Tres piezas que deben elevar el nivel de una plantilla que todavía necesita varios retoques antes de medirse de nuevo a la exigencia de la máxima categoría.
La medular es uno de los focos principales. La dirección deportiva busca un jugador de recorrido, físico y presencia, capaz de aportar músculo a una zona en la que actualmente no existe un perfil de esas características. La idea pasa también por encontrar un futbolista que permita dosificar a Izan Merino y aumentar las alternativas de un centro del campo que necesitará otro nivel de contundencia en Primera.
El Málaga, además, sabe que dispone de margen económico para acudir al mercado. José María Muñoz ya ha transmitido públicamente que la entidad tiene capacidad para afrontar varias operaciones, una posición financiera que permite mirar al mercado con ambición, aunque también puede haber dado alguna pista de más a los clubes con los que negocia. En La Rosaleda tienen recursos y la intención es emplearlos para cerrar una plantilla competitiva.
La zaga, principal urgencia
La defensa concentra buena parte de los esfuerzos. El perfil de central zurdo es uno de los más buscados y el Málaga ha manejado distintas opciones. Carlos Domínguez estuvo entre los nombres estudiados antes de acabar recalando en el Oviedo, mientras que José Marsà, actualmente en el Mechelen, también ha aparecido en el radar blanquiazul. La prioridad es incorporar un futbolista que aumente las garantías en una posición especialmente exigente tras el salto de categoría.
En el lateral izquierdo también se quiere dar un paso adelante. El objetivo es encontrar un jugador capaz de competir de tú a tú con José Salinas y generar una situación de competencia similar a la existente en la derecha, donde Puga y Rafita ofrecen alternativas. El cambio de categoría obligará, además, a ajustar ciertos aspectos del juego de los laterales. Su influencia ofensiva seguirá siendo importante, pero en Primera habrá que encontrar un equilibrio mayor entre la aportación en ataque y la seguridad defensiva.
Las fichas, al límite
El problema está ahora en hacer hueco. El Málaga cuenta actualmente con 26 fichas ocupadas y la marcha de Dani Sánchez permitiría situar el número en 25, justo el límite permitido. Pero la operación salida tendrá que ir más allá si el club quiere incorporar los dos o tres refuerzos que considera necesarios.
Ahí aparece uno de los grandes retos para Loren Juarros y su equipo. No todos los jugadores están dispuestos a salir y, además, varios contratos han ganado valor tras el ascenso, lo que dificulta encontrarles acomodo en Segunda. El club tiene capacidad económica incluso para afrontar alguna rescisión si fuera imprescindible, aunque esa sería una solución poco deseable: gastar en liberar fichas el dinero que podría destinarse a reforzar el equipo.
El Málaga ya ha hecho los deberes con el presupuesto. Ahora le toca hacerlos en los despachos. Encontrar los fichajes adecuados será importante, pero conseguir las salidas necesarias para hacerles sitio puede convertirse en la verdadera batalla del verano.
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