Pablo Barrios no deja de crecer. A sus 23 años, el canterano del Atlético de Madrid se ha ganado por méritos propios un lugar entre los futbolistas llamados a marcar el futuro del conjunto rojiblanco. Y ahora da un paso más: también tendrá peso en el vestuario como nuevo capitán.
Sobre el terreno de juego, su importancia para Simeone está fuera de toda duda. El centrocampista se ha convertido en una pieza fundamental para el técnico argentino y buena parte de los problemas del equipo durante el tramo decisivo del pasado curso estuvieron relacionados con sus continuas ausencias. El desgaste de una temporada en la que llegó a disputar más de 60 partidos terminó pasando factura a un futbolista al que las lesiones musculares han acompañado demasiado a menudo.
El Atlético ha trabajado durante el verano para cambiar esa dinámica. Barrios ha seguido una preparación específica, ha introducido modificaciones en su alimentación y ha reforzado sus hábitos de prevención con el objetivo de ganar continuidad y dejar atrás los problemas físicos que han frenado su progresión. Un capítulo especialmente doloroso en una carrera que, sin esas lesiones, incluso podría haberle llevado al Mundial.
Galones para el 8
Ahora llega otro reconocimiento. La remodelación del grupo de capitanes rojiblanco le coloca entre las voces con más autoridad del vestuario. La salida de Griezmann eleva a Marcos Llorente al tercer escalón de la jerarquía y la marcha de Giménez al Deportivo, en calidad de cedido, deja a Barrios como cuarto capitán. Por delante, dos pesos pesados de la historia reciente del Atlético: Koke y Oblak, además del propio Llorente.
El Atlético tiene claro que Barrios es una de las piedras angulares de su proyecto. Lo es por su fútbol, por su margen de crecimiento y, cada vez más, por el liderazgo que empieza a ejercer dentro del grupo. Con 23 años, el canterano ya luce galones en el equipo de su vida. Y este es, probablemente, solo otro paso en una carrera que apunta cada vez más alto.

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