Donostiarras y celestes firman las tablas en un duelo con fases de dominio de ambos conjuntos y poca puntería. Radu de nuevo el mejor de los suyos.
A algunos igual les pilló a la contra, o no sabían, que a golpe de jueves habría un gran partido de Liga por las circunstancias de calendario. Por cuadrar la primera jornada intersemanal de Liga con la primera de Europa League, la Real Sociedad tuvo que recibir al Celta de Vigo en jueves, para que se vayan poniendo a tono. Aún les queda mucho por afinar, ya que hoy las imprecisiones estaban a la orden del día, la Real buscó con mas ahínco los 3 puntos en la primera, aunque un seguro Radu firmó el empate. En la segunda todo se equilibró, pero nadie estuvo lo suficientemente preciso como para adelantarse.
Con John Faisano de entrenador por las expulsiones de Matarazzo y Toprak, La Real venía de vencer al Espanyol y quiso mantener la racha positiva tomando la iniciativa. Ante un inicio con muchos fallos en pases fáciles, la solución venía por arriba. Jon Martín tuvo la primera con un cabeceo picado que obligó a Radu a poner la mano. Esa fue la señal del dominio "txuriurdin", que seguían aprovechando los robos en campo rival para generar peligro. Oyarzabal pilló a Radu descolocado, pero el rumano pudo rechazar el tiro del capitán, aunque Kubo pudo concretar pero mandó el balón a las nubes.

Yangel Herrera fue protagonista. El venezolano tiene a los celestes entre sus víctimas favoritas, y primero fue amonestado por una dura entrada sobre Miguel Román para posteriormente tener el gol cerca con un disparo con su pierna mala, la zurda, pero de nuevo Radu mandó el balón a córner. Ver cerca el gol hizo salir al Celta, que comenzó a mostrarse en el minuto 40 con Ilaix mandando un zurdazo cerca de los palos que defendía Remiro.

La segunda parte empezó como la primera, con una falta de Aramburu, pero hubo un cambio de paradigma. El Celta adelantó sus líneas y comenzó a salir con peligro. Un 3 contra 2 que condujo Jutglá y finalizó Antañón fue el inicio del paso adelante celeste. El canterano, gran novedad de Claudio, estuvo en la misma línea del equipo. En la Real Oyarzabal apareció para liderar un ataque y recibir una fuerte entrada de Yoel Lago. El capitán lanzó una falta desviada antes de que otro defensa vigués, en este caso Marcos Alonso, fuera amonestado por una falta sobre Kubo. En esa falta lateral, Javi Rueda despejó y los donostiarras reclamaron mano, pero no fue nada.
Driouech debutó en el "vendaval" celeste
Los cambios confirmaron el dominio celeste. Aspas para lanzar y Pablo Durán para correr. Claudio apostó por la profundidad y tiró una nueva carta. Couhaib Driouech tuvo sus primeros minutos y promete el desborde que el club espera de él. Sus primeros toques fueron imprecisos, pero cuando comenzó a recibir con espacios empezó a irse de Aramburu y sacar centros peligrosos. Tanto él como Durán instalaron al Celta en campo contrario, aunque de nuevo faltaba lo más importante: tirar.

Un balón interior de Carreira lo recibió Jutglá junto a la portería de Remiro, pero en vez de buscar portería prefirió el pase atrás a Swedberg. El Celta comenzaba a asustar y Aspas pudo volver a ser Aspas, pero la contra liderada por Carreira la finalizó el "10" con un golpeo que saco fácil Remiro.

Ahí se acabó el Celta en ataque. Los de Faisano dieron el último "arreón" y atacaron en los minutos finales a través de centros laterales, pero los vigueses apretaron el bloque bajo y dieron por bueno el punto en un campo difícil como siempre es Anoeta. Punto de circunstancias para ambos. La Real dominó y fue superior durante algunos tramos, aunque en los bajones el Celta recuperó sensaciones y comenzó a ser un equipo más reconocible, aunque si algo está claro es que falta pegada.
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