El Sporting ya sabe lo que es ganar en Liga. Un gol de Juan Otero, tras una brillante asistencia de Andrés Cuenca, bastó para que el conjunto de Nicolás Larcamón derrotara al Burgos y estrenara su casillero de victorias. Tres puntos que sirven además para recuperar parte de la confianza perdida tras el decepcionante estreno liguero.
El conjunto rojiblanco salió con otra cara. Desde el comienzo asumió el control y encontró el premio demasiado pronto para lo que después sería el desarrollo del encuentro. A los seis minutos, Cuenca, de regreso a Gijón esta misma semana en calidad de cedido, puso un balón de enorme calidad que Otero convirtió en el 1-0.
El tanto marcó el guion de un partido con pocas ocasiones claras. El Burgos trató de hacerse con el balón y manejar el juego con su habitual criterio, pero le costó encontrar espacios ante un Sporting que defendió su ventaja con orden. Antes del descanso apenas hubo más noticias en las áreas. Cantero tuvo que intervenir ante un lanzamiento de falta de Pablo Vázquez, mientras que Llabrés desperdició una buena oportunidad con un remate que se marchó por encima del larguero. Gelabert también llegó a marcar, aunque la jugada quedó invalidada por un fuera de juego previo de Pablo Vázquez. En el otro área, Gragera rozó el segundo con un cabezazo que terminó en el larguero, aunque la acción tampoco habría subido al marcador por posición antirreglamentaria.
El Burgos elevó su amenaza tras el paso por vestuarios. Dadie avisó con un potente disparo que pasó muy cerca de la portería defendida por Yáñez. La respuesta del Sporting, sin embargo, pudo haber sido definitiva: Iosifov se plantó con ventaja dentro del área y sacó un disparo violento que Cantero repelió con una intervención de mucho mérito.
El conjunto asturiano no consiguió cerrar el encuentro y acabó viviendo con cierta angustia los últimos minutos. El Burgos apretó en busca de un empate que finalmente no llegó. El 1-0 fue suficiente para que el Sporting sumara su primera victoria y transformara las dudas de la primera jornada en una dosis de ilusión.
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