La NBA es esa competición, en la que de vez en cuando, suceden cosas realmente extrañas. Puedes venir de hacer la mejor temporada en casi 20 años después de pasar el más absoluto infierno, tener un candidato a MVP con tan solo 24 años, y que a nadie en la Liga le importe lo más mínimo. Este es el caso de los Detroit Pistons.
La 25/26, una temporada para el recuerdo de Cunningham y los Pistons
Solo dos años después de firmar un pauperrimo 14‑68 de récord, y acumular una racha histórica de 28 derrotas seguidas siendo el hazmerreír de la Liga, Detroit consiguió terminar la temporada pasada en primera posición en su conferencia, algo que no sucedía desde la temporada 2006‑2007. Este reencuentro con las victorias, solo se puede entender bajo el paraguas de un hombre: Cade Cunningham. El base tejano de los Pistons fue el faro de su equipo, promediando 23,9 puntos, 9.9 asistencias (carrer-high) y 5.5 rebotes por partido, cifras nunca vistas para un jugador de Motor City.

La agencia libre: de ir al ataque, a ser ignorados
Después de llegar a semifinales de conferencia, tras una gran remontada ante los Orlando Magic, la idea estaba clara: buscar más tiro exterior, y apuntalar el perímetro con una segunda pieza creadora de juego, para aliviar la presión sobre Cade Cunningham. Esto, sumado a una rotación de jugadores jóvenes con mucha capacidad defensiva, pero a su vez, con potencial en ataque, debía ser la base sobre la que construir la franquicia en los próximos años.
Sin embargo, la realidad está siendo bien distinta, y es que, según reveló el periodista de ESPN Vince Goodwill, en el programa NBA Today, Cunningham intentó reclutar personalmente a grandes figuras de la NBA, como Kevin Durant, Kawhi Leonard, Kyrie Irving o Austin Reaves. Al final, no llegó ninguno de esos grandes nombres, y se han tenido que conformar con piezas como John Collins, Isaiah Joe o Taurean Prince, perdiendo, eso sí, a veteranos clave de la rotación como Tobias Harris y, sobre todo, Isaiah Stewart, el "corazón" del equipo.

Jalen Duren, el Robin que pretende ser Batman
Por si fuera poco, además de asumir el fracaso del jugador exterior, los Pistons deben afrontar 'el elefante en la habitación' de este verano: la renovación de Jalen Duren. El pivot, que ha desarrollado una gran química dentro y fuera de la cancha, venía haciendo su mejor año, con 19,5 puntos y 10,5 rebotes por partido, lo que le permitió ser All-Star por primera vez y entrar en el tercer mejor quinteto de la temporada. Viendo esto, nada hacía presagiar que el de Sharon Hill bajaría sus números hasta 10,2 puntos y 8,5 rebotes en playoffs, siendo invisible en ataque, y muy blando en defensa.
Esta offseason, Duren es elegible para un contrato supermax de 287,1 millones en 5 años con los Pistons, pero la franquicia no parece verlo como un jugador de ese nivel. Shams Charania ha informado que la situación sobre su renovación se podría alargar hasta el inicio del training camp, dejando a ambas partes con muy poco margen de maniobra.

Una estrella no es suficiente
Los Pistons ya tienen por fin a su hombre franquicia, pero también sabemos que Detroit no es un mercado grande. Si Cade y compañía quieren dar un salto real para convertirse en contendientes serios al anillo, deberán encontrar la forma, no solo de tener talento sobre la pista, sino también de ser capaces de atraerlo fuera de ella.
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