El conjunto franjiverde cierra un mercado con diez incorporaciones y varias salidas importantes para afrontar la temporada
El Elche ha cerrado un mercado de fichajes que cambia buena parte de la cara del equipo. Diez incorporaciones y varias salidas de peso dejan una plantilla con más alternativas, pero también más incógnitas. Sobre todo porque el proyecto ya no está en manos de Eder Sarabia. Martín Anselmi tiene ahora que construir un equipo a su medida.
El inicio de temporada ha dejado claro dónde está el primer problema. El conjunto franjiverde ha encajado nueve goles en las tres primeras jornadas, después del 1-1 ante el Deportivo, el 0-5 frente al Barcelona y el 3-2 contra el Racing. Los últimos dos encuentros dejaron ocho tantos en contra y evidenciaron una fragilidad que el mercado debía intentar corregir.
La defensa, el primer examen
La salida de David Affengruber supone una pérdida importante. El austriaco fue uno de los centrales más utilizados la pasada temporada, con 36 partidos y 2949 minutos en LaLiga. Su marcha al Fulham deja un hueco que el Elche ha tratado de cubrir con Kevin Lomónaco, incorporado desde Independiente. El argentino llega con velocidad, capacidad de anticipación y buen trato con el balón, cualidades que encajan con una defensa que necesita ganar seguridad.

Sin embargo, las soluciones no pasan únicamente por el argentino. Federico Redondo lleva toda la pretemporada y las tres primeras jornadas jugando como central, pese a ser centrocampista. Buba Sangaré también puede tener recorrido en esa línea si el cuerpo técnico decide utilizarlo como tercer central. En los costados, Roy Revivo puede compartir banda con Germán Valera y formar una sociedad interesante. En la derecha, Rubén Sánchez aumente las opciones junto a Buba, Tete Morente y Josan. De esta forma, Anselmi gana variantes para modificar la estructura sin cambiar necesariamente los nombres.
Febas deja un hueco, pero hay más perfiles
Aleix Febas fue otro de los pilares del último Elche de Sarabia. Disputó 36 partidos de Liga, todos como titular, y acumuló 3.160 minutos. Su salida obliga a repartir responsabilidades en un centro del campo que mantiene a Marc Aguado y Gonzalo Villar, dos futbolistas que pueden asumir protagonismo.

Ahí aparecen perfiles diferentes. Javi Morcillo llega después de disputar cinco partidos de LaLiga con el Atlético de Madrid, mientras que Facundo Buonanotte busca recuperar protagonismo después de una temporada con poca participación en Inglaterra. Thomas Lemar aporta otro perfil distinto, con experiencia y capacidad para jugar entre líneas, acumulando tres goles y una asistencia en 27 partidos de Liga con el Girona la pasada campaña.
El gol que ya no está
El otro gran reto está arriba. André Da Silva, Rafa Mir y Álvaro Rodríguez abandonaron el equipo después de ser los tres máximos goleadores del pasado curso. Entre los tres marcaron 24 goles en LaLiga: nueve el portugués, ocho el murciano y siete el uruguayo, una producción ofensiva difícil de sustituir.
La responsabilidad recaerá ahora sobre una delantera diferente. Fer Niño llega después de marcar siete goles y dar una asistencia en 38 partidos con el Burgos, mientras que Ezequiel Ponce aporta experiencia después de su etapa en Estado Unidos. A ellos se suma Abiel Osorio, que regresa tras su cesión a Defensa y Justicia y todavía no ha debutado con el primer equipo.

El mercado ha terminado con una plantilla más amplia y con alternativas en prácticamente en todas las líneas. El propio club ha defendido que las diez incorporaciones dejan un equipo con "opciones variantes", mientras que la salida de Affengruber y las dudas en ataque obligan a esperar una respuesta sobre el césped.
Precisamente ahí está el verdadero reto. Anselmi no recibe el equipo que tenía Sarabia. Recibe una plantilla renovada, con jugadores que todavía deben encontrar su sitio y con un comienzo que ha puesto el foco en la defensa. Ahora toca convertir todas esas piezas en un equipo.
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