Apuntarse al gimnasio, leer más, terminar una carrera universitaria, conseguir un ascenso en el trabajo… Sea cuales sean los propósitos de Año Nuevo, está claro que son famosos por no cumplirse en su mayoría. Sin embargo, para los equipos de la NBA, son objetivos mucho más decisivos. Ya sea priorizar la salud o poner todo el foco en las Finales, cada franquicia tiene al menos un cambio que hacer antes de que sea demasiado tarde.
New Orleans Pelicans: Decidirse con Zion Williamson

Diez derrotas seguidas. Una victoria en los últimos veinte partidos. El segundo peor ataque y la segunda peor defensa de toda la NBA. Últimos en la conferencia oeste. Y, además de todo esto, su estrella y proyecto de futuro sigue con los mismos problemas de lesiones que hace cinco años. Después de firmar una extensión en el verano de 2022, ser All–Star en 2023 y tener una gran campaña el año pasado, Zion Williamson sólo ha disputado seis de los 32 encuentros de este año. No juega desde el 6 de noviembre por una lesión en el tendón de la corva y parece que volverá a los entrenamientos dentro de poco, pero con Zion nunca se sabe lo que puede pasar. Aunque sigan siendo 37 millones, su salario no es tan alto como se puede llegar a pensar en la NBA, lo que hace que lleguen más ofertas por él. Pero, ¿hasta qué punto quiere un equipo traspasar por un jugador que no te garantiza 50 partidos?
Washington Wizards: Encontrar a su estrella
Jordan Poole no parece el elegido para volver a llevar a los Wizards a lo más alto, por lo que el trabajo de la franquicia no ha terminado en absoluto. Hicieron las cosas muy bien en el último NBA Draft, sobre todo con Carlton Carrington y Kyshawn George. No tanto con Alex Sarr, que a pesar de haber recuperado parte de su expectación, sigue dejando muchas dudas. Las lesiones de Kuzma también le descartan de la ecuación, además de que Bilal Coulibaly no parece tener esa esencia de estrella. Sus resultados tampoco están ayudando a la situación, con sólo cinco victorias en 29 partidos y cerrando la conferencia este. Todo parece indicar que ningún gran nombre de la agencia libre se decidirá por Washington, además de no tener asegurada su elección de primera ronda en 2025 si no eligen entre los diez primeros. Por todo esto, el desarrollo de todas sus piezas y un traspaso parece el movimiento ideal para este verano en Washington.

Toronto Raptors: Seguir involucrando a todos
Si algo no se le puede negar a los Toronto Raptors es el esfuerzo que están realizando para crear un óptimo equipo desde cero. A pesar de los resultados, más decepcionantes de lo esperado, son uno de los mejores conjuntos en asistencias por partido, teniendo a ocho jugadores por encima de los diez puntos por encuentro. Esto, unido a que ninguna de sus piezas importantes llega a los 30 años, es una señal de que la directiva de Masai Ujiri sigue siendo excepcional en esta NBA. Así que, su principal error sería desviarse de este camino. Son plenamente conscientes de que pueden quedarse fuera de los playoffs durante varios años, pero eso no debe ser lo importante ahora mismo. RJ Barrett está demostrando que puede competir con Scottie Barnes por ser la cara de la franquicia, igual que Gradey Dick, que ha dado un salto de importancia espectacular en su segundo año.

Charlotte Hornets: Adaptar el juego a sus jugadores
Cuando tienes jugadores como LaMelo Ball, Brandon Miller o Miles Bridges, la primera idea tiene que ser aprovechar los contraataques y jugar rápido. Sin embargo, los de Charles Lee sólo tienen a Washington por debajo en puntos por partido y son uno de los equipos más lentos de la NBA. Tampoco lo compensan en defensa, donde están en la mitad de la tabla, sobre todo gracias a sus interiores. Otro dato que también se nota en las entradas a canasta, siendo uno de los conjuntos que menos intenta en toda la asociación. Con el pequeño de los Ball promediando 30 puntos y un Brandon Miller muy consistente, Lee tiene que ver esta oportunidad y realizar cambios en los esquemas. Si, por la poca profundidad de plantilla, no son posibles, siempre se puede acudir al mercado NBA para intentar arrancar el proyecto después de tantos años de sequía.

Utah Jazz: Reencontrarse con Markkanen
Después de dos temporadas por encima de las 30 victorias y con indicios de poder pelear el NBA Play-In, los Utah Jazz se han desplomado. Con sólo siete victorias en los primeros 31 partidos, Danny Ainge tiene muchas decisiones que tomar en la plantilla. La primera es el cargo de responsabilidad que le tienen que dar a Lauri Markkanen, el cual será la estrella del equipo salvo sorpresa. Después de una lucrativa extensión de contrato, el finlandés ha bajado su nivel y ya no destaca como antes. Otros como Clarkson, Keyonte George o Collins se han mantenido, menos Kessler, que parece la mayor alegría de la temporada. Will Hardy tendrá contrato hasta 2027, lo que no parece muy lejano, pero en la NBA o te renuevas o mueres. Con la salida de Mike Brown de Sacramento Kings, no sería sorprendente que se realizara un cambio en los banquillos de Utah.

Portland Trail Blazers: Desarrollar a sus jóvenes
Tras ser el peor equipo de la conferencia oeste el pasado curso, los Blazers movieron un poco el avispero y se hicieron con Deni Avdija, además de draftear a Donovan Clingan. Dos movimientos muy acertados para una franquicia que está atravesando sus primeros años sin Damian Lillard. En esta presente temporada, lo están haciendo mejor de lo esperado, batiendo a equipos como Dallas, Denver o Minnesota. Los principales artífices de estos triunfos son Shaedon Sharpe y Anfernee Simons, los cuales están destinados a liderar a Portland en la NBA. Si consiguen mantener esta tendencia, se pueden convertir en candidatos a All-Star. Es el momento idóneo para explotar sus cualidades y pulir sus defectos y conseguir un mercado más atractivo para una histórica franquicia.

Brooklyn Nets: Fijar un rumbo
Si se piensa en franquicias mal dirigidas en la NBA en los últimos años, una de las primeras son los Brooklyn Nets. Ahora, con Jordi Fernández a los mandos, la cosa parece ir a mejor. Sin embargo, los responsables siguen tomando decisiones sin sentido, como el último traspaso por D’Angelo Russell a cambio de Dorian Finney-Smith y Shake Milton. Además, parece que el siguiente en salir será Cameron Johnson, que está teniendo una de sus mejores temporadas individuales. Esto deja mucha incertidumbre entre los aficionados, ya que no sabe claramente si la franquicia está dispuesta a reconstruir o a intentar algo grande como ya hicieron con Durant, Harden e Irving.

Sacramento Kings: Convencer a Fox
Un despido inesperado de Mike Brown como entrenador de los Kings creó un desconcierto sobre a dónde se dirige la franquicia californiana. A todo esto se une el nivel de DeMar DeRozan y el resultado del conjunto, muy lejos de lo esperado después de las 46 victorias el año pasado. Esta consecución de sucesos poco favorables hace que empiecen a surgir rumores acerca de traspasos por De’Aaron Fox, la absoluta estrella del equipo. El base de Kentucky ya ha dejado grandísimas actuaciones esta temporada y muchos equipos con ganas de reforzarse están dispuestos a contar con sus servicios. Por eso, tanto Doug Christie como nuevo entrenador interino como los directores deportivos tienen que poner de su parte para demostrarle a Fox que Sacramento es el sitio donde debe estar.

Philadelphia 76ers: Tener salud y tranquilidad
¿Qué se va a decir de los Sixers a estas alturas que no se sepa ya? Una franquicia maldita por el draft, los traspasos y las lesiones que hacen que no alcancen unas finales de conferencia. La adición de Paul George parecía ideal tras la explosión de Maxey, pero las cosas han vuelto a torcerse. De los ocho partidos que ha podido disputar su Big Three juntos, han salido victoriosos en seis de ellos. Algo parecido a lo que pasó en Brooklyn hace un par de años, donde la irregularidad acabó siendo su peor enemigo. Con una racha de cuatro victorias consecutivas, parece que están empezando a remontar y, si se mantienen así, pueden colarse entre los seis primeros del este. Para eso, necesitarán toda la suerte que no han tenido estos años y que no haya problemas en el vestuario, donde los veteranos tendrán que mandar.

Detroit Pistons: Seguir por este camino
Con 50 partidos menos que el año pasado, ya han igualado las victorias que consiguieron en una de las temporadas más desastrosas de la historia de la liga. La destitución de Monty Williams y la acogida de JB Bickerstaff es una de las grandes razones, además de las buenas elecciones en el draft y la mejora de sus jugadores. Cade Cunningham, si no fuera por el récord del equipo, tendría un puesto asegurado en el All-Star. Jaden Ivey también ha vuelto al nivel esperado y Malik Beasley está sorprendiendo para bien. Además han ganado a equipos como Lakers, Suns y Knicks, que siempre es motivación para una joven plantilla con ganas de subir en la clasificación. Si siguen como ahora, montando unos esquemas más organizados y sabiendo aprovechar las virtudes de sus piezas, no sería sorprendente verlos en playoffs en menos tiempo del esperado.

Chicago Bulls: Aprovechar el momento de Vucevic
La salida de DeMar DeRozan parecía la oportunidad para Coby White de despegar por completo, pero parece que no será esta temporada. El escolta ha dado un pequeño bajón estadístico y de sensaciones, además del protagonismo que le está robando Josh Giddey. Esto hace que la oportunidad para traspasar a un jugador como Nikola Vucevic sea mucho más ideal, sobre todo cuando está promediando 20,6 puntos y 10,0 rebotes con los mejores porcentajes de su carrera sin ninguna duda. Buscar en el mercado a un interior que se adapte más a las capacidades atléticas de Lavine y White parece lo ideal, algo parecido a lo que necesitaría Trae Young en Atlanta. Un hombre grande que sea rápido y una amenaza en los alley-oops para aumentar el rango de posibilidades en ataque. Los dos años de contrato y 21 millones de sueldo del montenegrino no serán un problema.

Phoenix Suns: Despertar a la bestia bosnia
Aunque la salud de sus tres principales piezas y las carencias en el banquillo sean notables, todo pasa por la presencia de Jusuf Nurkic en los playoffs. La posibilidad de cruzarse con jugadores como Anthony Davis o Nikola Jokic hace que su importancia en defensa sea mucho mayor que en otras ocasiones. En ataque no van a tener problemas, como mucho de gestión del balón y en momentos clutch, pero parece que es algo que han sabido solucionar. En defensa, sin embargo, no tienen más especialistas a parte de Royce O’Neale y Josh Okogie, lo que supondrá un esfuerzo colectivo mayor y puede hacer que las acciones ofensivas se compliquen. Más allá de su importancia en defensa, el pívot bosnio tiene que volver a encontrarse a pesar de saber que no tiene el mismo papel que en Portland.

Indiana Pacers: Encontrar la regularidad de Haliburton
Ya parece un tópico, pero el éxito de los Indiana Pacers casi siempre va a depender de lo bien que esté Tyrese Haliburton ese día. Ya no sólo si hace un buen partido, simplemente si está por la labor de asumir más tiros o no, lo que se refleja muy claramente en los resultados. Indiana es uno de los equipos más divertidos de ver cuando su base está enchufado, además de ser una de esas plantillas capaces de ganar a cualquiera en un día bueno. No necesitan traspasos, producción desde el banquillo y ni siquiera tienen jugadores lesionados. Sólo pueden pedir un Haliburton concentrado y realizando las jugadas correctas como ya demostró la temporada pasada.

Golden State Warriors: Solucionar sus roces con Kuminga
Si algo pueden sacar en positivo los Golden State Warriors de este inicio de temporada es el buen nivel que está dejando Jonathan Kuminga. En contraste con el resto de sus compañeros, incluido Stephen Curry, el congoleño está jugando su mejor baloncesto. Sólo ha bajado de los diez puntos en tres ocasiones y ya lleva tres partidos de al menos 30 puntos. Esto son grandes señales si deciden seguir con él como uno de los líderes de la franquicia en la cercana era post-Curry. Si no es lo que más le convencen y mantiene este nivel, podrán conseguir algún All-Star interesante a cambio. Todavía tiene que mejorar más su tiro en todos los ámbitos, pero sus capacidades atléticas y defensivas le hacen un jugador muy interesante para su corta edad.

San Antonio Spurs: Un Rookie del Año para Castle
Un nivel de All-NBA de Wemby, un Chris Paul productivo y un Stephon Castle que ahora mismo lidera la carerra por el Rookie del Año. El novato de UConn está cada vez mejor en el lado defensivo de la pista, aunque sigue teniendo problemas en sus porcentajes. Esto puede llegar a penalizarle, ya que el único rookie con menos de un 40% en tiros fue Jason Kidd en 1995. Por suerte para él, esta carrera por el premio es una de las más flojas de los últimos años y le puede ser muy fácil darle la vuelta. Todo dependerá de cómo se le use en el sistema de San Antonio, en el cual ha salido de titular en 17 de los 32 partidos que ha disputado. Con todo esto, conseguir este premio dos veces seguidas sería una señal de que los Spurs están volviendo a esa dinámica ganadora.

Minnesota Timberwolves: No arrepentirse del traspaso
Desde un primer momento pareció bastante claro que los New York Knicks salían ganando cuando dieron a Julius Randle y Donte DiVincenzo por Karl-Anthony Towns. Ahora, con más de un tercio de la temporada disputado, se confirma lo que antes era una suposición. El pívot se ha convertido en uno de los mejores jugadores de la liga este año, mientras que Randle y, sobre todo, DiVincenzo, están necesitando más adaptación en Minnesota. Con un Edwards que también tiene noches peores y un Gobert que sigue siendo muy poco trascendental en ataque, los Timberwolves han podido cometer un error y lo pueden pagar caro en los playoffs. No están teniendo problemas físicos pero sí químicos, además de la falta de anotación de banquillo por el bajo nivel de DiVincenzo. En general, Finch tiene que encontrar la manera de hacerle ver a su equipo que pueden estar al mismo nivel sin KAT.

Miami Heat: Solucionar el drama Butler
La cantidad de rumores que han surgido sobre la situación actual de Jimmy Butler nos hacen pensar que algo grande puede pasar en Miami. A pesar de que Pat Riley y el propio Butler lo han negado, un traspaso en este momento no sería lo más loco del mundo. Es verdad que Miami está en una posición más privilegiada de lo esperado, pero la franquicia de Florida siempre piensa en llegar más allá. El alero ha disputado 20 de los 30 partidos de Miami con algunos bajones estadísticos y sin terminar de destacar como antes en los minutos finales, lo que hace que siempre entren las dudas. Tampoco ha ayudado el nivel de Bam Adebayo, uno de los más señalados en cuanto a decepciones en toda la liga. Todo esto crea una fórmula que en algún momento explotará y dejará algún herido que acabará saliendo del equipo.

Atlanta Hawks: Encontrar la pieza restante
Con el Trae Young menos eficiente de su carrera, los Hawks están consiguiendo mantenerse en puestos de postemporada con un juego ligeramente diferente. Su estrella está liderando la liga en asistencias y cada vez está mejor acompañado por jugadores como Jalen Johnson o Dyson Daniels, candidato al Defensor del Año. Sin embargo, todavía les puede falta una adición clave en algún puesto interior. Una posibilidad siempre planteada es el traspaso de Clint Capela, un pívot que se adapta bien a Young pero se molesta con otros compañeros. Siguiendo la línea de la plantilla y las ideas de Quin Snyder, uno que encajaría a la perfección sería Mark Williams, de los Charlotte Hornets. También echan de menos a jugadores como Larry Nance Jr o Bogdan Bogdanovic por las lesiones, que tantos buenos minutos le dieron el año pasado.

Milwaukee Bucks: Evitar la maldición de Doc Rivers
Tras un inicio de 2-8 en sus primeros diez encuentros, los Bucks le han dado la vuelta a la tortilla y han ganado 15 de los 21 últimos partidos. Todavía no se sabe a qué se debe o si el comienzo fue una ilusión de la que no hay que fiarse, pero está claro que algo ha cambiado internamente. La temporada de Giannis Antetokounmpo está siendo histórica y sería claro candidato al MVP si no fuera por Nikola Jokic. Damian Lillard ha conseguido encadenar mejores rachas, pero siguen necesitando algo más del resto. Que no se olvide la victoria en la Copa NBA, un torneo que puede parecer irrelevante pero que irá ganando peso con el resto de los años. Pero todo esto no sirve de nada si no se demuestra en playoffs, donde Doc Rivers acostumbra a ser lo contrario a un experto.

Los Angeles Lakers: Sacar el máximo de Lebron
Es la primera vez en años que el público lleva unos meses tranquilo con Anthony Davis en cuando a lesiones se refiere. Los aficionados de los Lakers, siempre críticos, saben que este puede ser el último gran año de Lebron. Con 40 años, al Rey no se le puede pedir más, pero con un equipo competente todavía se pueden conseguir grandes cosas. El traspaso por Finney-Smith y Milton parece un paso en la buena dirección, aunque seguramente necesiten moverse más si quieren intentar competir con los mejores. También entra el factor de las ganas y el esfuerzo que ponen, un punto clave en la agenda de los Lakers todas las temporadas. Con un entrenador novato pero muy experimentado como JJ Redick y una plantilla que ya sabe lo que es competir en postemporada, la franquicia angelina tiene que aprovechar como sea este último esfuerzo del mejor jugador de este siglo.

Los Angeles Clippers: Cancelar el proyecto Kawhi
Parece que ya es hora. De los 423 partidos que han jugado los Clippers en temporada regular desde que llegó Kawhi Leonard, el alero sólo ha disputado 229. Este tipo de incosistencia, unida a la de Paul George en su momento, es lo que ha llevado a los Clippers a no llegar a sus objetivos. Sin contar este año, le quedan dos temporadas más de contrato cobrando 50 millones en cada una. No parece un contrato fácil de mover sabiendo su historial, pero parece necesario dentro de la franquicia para poder elegir su siguiente camino. Ya han demostrado que la asociación Harden-Zubac funciona, además de la capacidad anotadora. Con la salida de George y una posible de Leonard, el límite salarial les permitirá más movimientos y ganar en profundidad. El problema está en que no es fácil deshacerse de un jugador así, sino que se lo digan a San Antonio.

Denver Nuggets: No desaprovechar la temporada de Jokic
Los Nuggets están dando pasos hacia atrás desde que ganaron el anillo en 2023. Para la 23/24, perdieron a Bruce Brown, una de sus piezas clave. Para esta, ya no cuentan con los servicios de KCP, por lo que su defensa se ha debilitado mucho. Ahora aparecen otros jugadores como Peyton Watson, Christian Braun o Russell Westbrook, que va a mejor este año. Todo esto queda eclipsado por las barbaridades que deja noche sí y noche también el mejor jugador de la liga, Nikola Jokic. 31,0 puntos, 12,5 rebotes, 9,5 asistencias y 1,8 robos que redondean la campaña de un jugador histórico que se va a colgar su cuarto MVP salvo sorpresa. Estando quintos en la conferencia oeste, a ocho partidos y medio de los líderes en OKC, no son claros favoritos en este momento. Y con una temporada así del serbio, Michael Malone tiene que hacer que lo sean.

Orlando Magic: Un All-Star para Banchero y Wagner
De los equipos más jóvenes en toda la liga, sólo Memphis y Oklahoma City están por encima de Orlando Magic en la clasificación. La mayoría de la culpa de esto la tienen Paolo Banchero y Franz Wagner. Si no fuera por las lesiones, seguramente serían dos All-Stars asegurados. El primero sólo ha podido disputar cinco partidos y el alemán 25 de los 34 disputados por Orlando. Aún así, Banchero puede volver a principios de enero y Wagner un poco más tarde, por lo que les daría tiempo a recuperar el nivel y participar en más encuentros. Consigan entrar en el partido de las estrellas o no, está claro que el proyecto de Orlando es uno de los más interesantes de toda la liga. Si siguen en esta dinámica, no sería sorprendente que se colaran en unas finales de conferencia en poco tiempo.

Dallas Mavericks: Recuperar a un gran Klay
Recién venidos de perder las Finales, los Mavericks siguen queriendo más, pero no todo está saliendo de su lado. Klay Thompson no terminó bien su última temporada con los Warriors y comenzó igual su primera con Dallas. Ha sido más consistente en los últimos duelos, pero para ser la tercera espada de un equipo contender en la NBA, se requiere eficiencia y saber aprovechar los momentos en el clutch. Tampoco está pudiendo cubrir estas carencias con las actuaciones de sus compañeros, ya que exceptuando a Doncic, Irving y Lively, el resto pasan más desapercibidos. Los Mavericks tienen una gran oportunidad de volver a hacer algo grande, además de que la competencia en el este en unas hipotéticas Finales será peor que el año pasado.

Houston Rockets: Terminar igual de fuerte
Los de Houston son una de las franquicias con mayor progresión en las últimas campañas, a pesar de grandes cambios en la plantilla y de la juventud de sus jugadores. Jalen Green, Alperen Sengun, Amen Thompson, Jabari Smith Jr, Tari Eason, Cam Whitmore… Ninguno de ellos pasa de los 23 años y ya son piezas consolidadas en la rotación de Ime Udoka. Su estilo rápido les hace ser el equipo que más tiros intenta por partido, además del octavo que más va a línea de tiros libres. Todavía tienen que mejorar en porcentajes, cosa que suele solucionarse con el paso de los años en la liga. Por todas estas características, no sería raro que se acabaran deshinchando en algún momento y bajen más en la clasificación. Ya hemos visto casos parecidos como los Timberwolves o los Jazz hace poco tiempo, por lo que no sería una novedad.

Memphis Grizzlies: Conseguir constancia en Ja Morant
Después de sólo nueve partidos el año pasado, Ja Morant parecía estar listo para volver esta temporada a la NBA. Y lo ha hecho, pero sigue teniendo problemas para mantenerse en la pista. A pesar de esto, Memphis está segundo en el oeste con una gran cantidad de jugadores aportando. Sus dos rookies en Jaylen Wells y Zach Edey están jugando de forma más madura de lo que les toca, unido a las grandes actuaciones que está dejando Jaren Jackson Jr. Tampoco hay que olvidarse de Santi Aldama, uno de los candidatos a Jugador Más Mejorado de la NBA, y de los 16 puntos por encuentro de Desmond Bane. Si los de Taylor Jenkins pueden incorporar a Morant de forma constante sin romper la jerarquía y dinámicas del equipo, los Grizzlies pueden poner en apuros a algunos contenders del oeste.

New York Knicks: Volver a llevar las Finales a Nueva York
Es su momento, tiene que ser ahora. La gerencia ha hecho todo lo posible para competir por un anillo de la mejor forma posible. El traspaso por KAT les ha salido perfecto y Mikal Bridges está dando un óptimo nivel. Brunson sigue liderando en anotación y Anunoby es una pesadilla en ambos lados, igual que Josh Hart. La baja de Hartenstein les ha dejado el banquillo tocado, pero con todo el arsenal en el quinteto titular y la gestión de minutos de Thibodeau, no les hace falta tanta pólvora de repuesto. Tienen que aprovechar que Boston no está tan fuerte como el año pasado y Cleveland no está probado en rondas muy avanzadas, además de que tienen jugadores que ya han jugado Finales de la NBA. Si los Knicks se coronan este año, podemos tener algo muy especial en la liga.

Boston Celtics: Repetir
Podríamos dejarlo así, ya que es evidente que los Celtics siguen siendo los grandes favoritos. Con jugadores muy probados, campeones y veteranos, siguen teniendo todos los argumentos para ponerse otro anillo en junio. Para la mayoría, todo lo que no sea alcanzar otras Finales será un fracaso, aunque sí es verdad que los mejores equipos del este han mejorado. Jayson Tatum es un candidato a MVP, Jaylen Brown ha demostrado poder ser una segunda espada en cualquier equipo de la NBA y White, Holiday y Horford son complementos perfectos. La gerencia ha conseguido que no haya ningún problema y formar un núcleo idóneo que puede ganar a cualquiera en cualquier momento. Todo parece estar listo para que los Celtics repitan, pero las sorpresas siempre son bienvenidas en la NBA.

Oklahoma City Thunder: Reincorporar a Chet y despegar
¿Dónde estarían estos Thunder ahora mismo con Chet Holmgren? El pívot de Gonzaga se lesionó el 10 de noviembre y parece que volverá en febrero, con tiempo suficiente para poder disputar la postemporada completamente sano. Por suerte para ellos, la incorporación de Hartenstein les ha valido para suplir la baja. Shai Gilgeous-Alexander está al mismo nivel que el año pasado, es decir, de MVP de la NBA. El resto de jugadores y complementos siguen funcionando a la perfección, pero Chet es una pieza esencial en defensa contra los grandes del oeste. Al igual que sucede con Nurkic, su nivel será diferencial contra jugadores como Jokic y Davis. Es casi seguro que Daigneault puede hacer funcionar a esta plantilla con cualquier pieza que le lances, así que volver a adaptar a Chet a un equipo tan sumamente ganador no será difícil para él.

Cleveland Cavaliers: Callar muchas bocas
Si tienes algún amigo/a que te dijo que los Cavaliers iban a ser el mejor equipo de la NBA en enero, pídele el número de la lotería. Los números que están dejando no tienen ningún sentido: 15 victorias seguidas para comenzar el curso, ocho partidos anotando 130 puntos, el segundo que más puntos anota, el tercero que más triples mete, el quinto que más asistencias reparte y los mejores en porcentaje de tiros de campo y triples. Ahora mismo son imparables con sólo cuatro derrotas en 3 partidos. Pero ya hemos visto más casos así. Los Suns en 2021, los Bucks en 2023 o los Hawks en 2015, esos equipos que triunfan en temporada regular pero no consiguen llegar hasta el final en los playoffs. Pero cuando ya has ganado a Boston, New York, Orlando y varios conjuntos del oeste, no tienes ninguna razón para dudar.

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