Nueve finales después, Fede Chingotto y Alejandro Galán doblegan a Tapia-Coello para adjudicarse el Major de Italia, segundo grande de la temporada
Resistir, trabajar y no perder de vista el objetivo. Han sido tiempos duros, de dudas, de rumores inventados… de un ruido que siempre han intentado evitar. Y ayer, 343 días después, tocó volver a celebrar y sacar la cabeza que otros han intentado cortarles. El trabajo paga y Fede Chingotto y Alejandro Galán tuvieron su recompensa en el mejor de los escenarios posibles.
En Roma, en el segundo Major de la temporada y en un torneo que no olvidarán. Son gladiadores y quizás, por eso, el destino les tenía reservado un triunfo tan especial cerca de la arena del Coliseo. Adiós a una pesadilla que se ha extendido mucho en el tiempo. Casi un año después, tras nueve finales con el mismo desenlace… Chingotto y Galán vuelven a celebrar ante Coello-Tapia.
Su gran némesis no pudo frenar el hambre insaciable de dos jugadores que bordaron el pádel. Los «Golden Boys» venían lejos de su mejor versión y ayer lo pagaron con una dura derrota. El ratón se comió al «King» y el alien hizo humano al «Mozart» en una final que es aire puro para la pareja número 2. Mucho más significativa su victoria que la derrota de Tapia-Coello, que cuentan con margen suficiente para permitirse estos tropiezos.
Dominando de principio a fin
Tras la batalla femenina, el Foro Itálico aguardaba para el fin de fiesta. Un final inmejorable para el paso del pádel por una de sus grandes capitales que no decepcionó a nadie. La igualdad marcó un nuevo capítulo de esta rivalidad que se decidió por detalles. Un único break en el primer set que puso el 6-3 en el lado de Chingotto-Galán para tomar ventaja.

La segunda manga fue más de lo mismo. Un único break, esta vez de Tapia-Coello, parecía suficiente para mandar todo al tercer y definitivo set. Pero entonces, con los N1 sirviendo para empatar la final, llegó la rebelión de Fede y Ale. Break, 5-5 y a poner la puntilla con un nuevo break para poner el marcador en un 7-5 final y el título en sus vitrinas.
Lo necesitaban y se notó en la celebración de ambos cuando todo terminó. Esa felicidad y ese soplo de aire del que lleva tiempo esperando su momento. Esa alegría desbordada del que ha mordido el polvo en numerosas ocasiones, pese a tenerlo cerca. La recompensa llegó para Fede Chingotto y Alejandro Galán. Ahora le toca respirar al pádel, en un mini parón de dos semanas, antes de poner rumbo a Valladolid, la tierra del «Rey Arturo».
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