El Rayo Vallecano recupera su identidad en el Santiago Bernabéu

El plantel rayista perdió ante el Real Madrid, pero salen fortalecidos para afrontar un tramo decisivo de la temporada

«Once contra once fuimos superiores». La frase de Íñigo Pérez es la reflexión a sacar en una tarde donde la derrota se convierte en un síntoma de fortaleza. Porque este domingo el Rayo Vallecano no solo se enfrentaba al Real Madrid, no. Se medía a su propio yo, a su ser y esencia. Una victoria en los últimos 12 partidos ligueros, varias dudas y un equipo que, a pesar de competir, se le estaba yendo puntos asegurados por falta de concentración o por no ser contundentes en las áreas en los tramos decisivos. Analizar a la Franja es una tormenta continua de emociones y, asimismo, también de contrastes futbolísticos. Todo lo que ha salido en la ilusionante Conference League, en LA LIGA, la cara de la moneda no quiere salir, convirtiéndose en una cruz constante.

Renacidos

Porque el Rayo Vallecano de Íñigo Pérez es esto, pero también está intrínseco en su historia. Cuando uno tiene la etiqueta de Matagigantes, no es por propaganda barata. No hay equipo que, desde el último ascenso de los de Vallecas, compita mejor en la máxima categoría ante Real Madrid o FC Barcelona. Los hacen sudar, les hacen sufrir y, en varias ocasiones, el criterio arbitral es lo que hace que el resultado no caiga a favor de la entidad rayista. Ojo, ayer hay errores. La entrada de Pathé Ciss es el ejemplo perfecto. La crítica de la hinchada franjirroja la semana pasada ante CA Osasuna también. Porque los fanáticos siempre están ahí, pero si su equipo no juega bien o ponen excusas cuando no toca, son los primeros en llamar la atención a los suyos. En cambio, cuando se dejan todo, este club y su entorno reviven como unas abejas que defienden a su reina.

Los jugadores del Rayo Vallecano, defendiendo una jugada del Real Madrid.

Porque el encuentro en el Santiago Bernabéu fue una experiencia religiosa. Empezaron escépticos, sin llegar a creer del todo. Pero la segunda parte fue otra cuestión. Los mejores 45 minutos de este plantel en mucho tiempo. Desde el inicio del tramo mencionado hasta el minuto 80, el Real Madrid no tiró a portería. El Rayo Vallecano embotelló a un ganador de 15 Champions y lo sometió a una pitada que se camufló por un tiempo de descuento que fue cruel con el club de la Avenida de la Albufera. Más allá de la roja de Ciss, más allá de el posible penalti de Nobel Mendy, no hay nada mejor que sentir que has competido como un grupo unido. Cierto, esto no te hace escapar de la cruda realidad. Si puntúa hoy el RCD Mallorca, el Rayo Vallecano puede entrar en zona de descenso. Esto te dice que algunos aspectos habrán sido negativos en el pasado, pero con la moral alta, son posibles de corregir.

Una unión irrompible

En cambio, el entorno es favorable. Mientras los bermellones, el Getafe y otros viven en un constante clima de tensión, la Franja no cae a ese estado de nervios. Podría, porque al final su hábitat natural es esta, la de competir por permanecer en Primera. Aún con el peor porcentaje de goles conseguidos respecto a los esperados de toda Europa o ser el peor equipo en forma de resultados junto al Getafe y el Real Oviedo, el rayismo ha salido del templo blanco pensando en su partido del próximo sábado ante el conjunto carbayón como la primera final de un calendario exigente ante rivales como el Atlético de Madrid, el Athletic o el Real Betis. Será difícil, pero seguro que sus adversarios están pensando: «Estos del Rayo… que grano en el culo es enfrentarse a ellos».

La asignatura pendiente

El debe del Rayo Vallecano es la cita de su propio entrenador. Ese «Cuando fuimos once contra once, fuimos superiores» es la espina que debe demostrar el cuadro rayista en las próximas semanas. Lo que tanto anhelaban por encontrar, ya lo tienen. Ahora, toca madurarlo para salir de un bache que, de no sumar, se puede hacer más grande para caerse por un precipicio que nadie desea. Eso sí, estos jugadores, que entrenan en una ciudad deportiva en mal estado, que juegan en un estadio en ruinas o que no se pueden duchar con agua caliente, están dispuestos una vez más a superarse a sí mismos. Por eso el rayista debe ir hasta el final con los suyos, porque de partida, empiezan con varios puntos de desventaja que ni el mejor Carlos Alcaraz, flamante campeón del Open de Australia, podría levantarlos. Y esto no es de ahora, lleva pasando años, pero por si se olvida en algún rincón, conviene recordar para los más despistados.

Jorge de Frutos da unas indicaciones en la derrota ante el Rea Madrid. FOTO: Red Social X

Valentía, Coraje y Nobleza. El lema por bandera del Rayo Vallecano fueron los tres conceptos que resumen la actuación de los chicos de Íñigo Pérez en el Santiago Bernabéu. Enrabietados, encabronados, pero para nada tocados o hundidos. La vena competitiva ha renacido y eso significa que ya están aquí, han vuelto. Con errores, claro, pero si el Real Madrid te gana en el minuto 100, de penalti y con polémica arbitral de por medio, significa que algo bien has hecho. Significa que estás vivo, muy vivo. Es el punto de entrada que necesitaban los de Vallecas. Han entonado su grito de guerra. El ‘A Las Armas’ ha salido como un cañonazo de El Santa Inés. Ya no hay vuelto atrás, ya no hay tregua.

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