7 bajas y, de momento 6 altas. Con un escolta se cerraría una plantilla que busca recuperar el trono perdido.
Revolución. Así se define el nuevo horizonte que le espera al Real Madrid de baloncesto. Tras quedarse cerca del trono europeo ante Olympiakos, las desgracias en el juego interior que provocaron las lesiones de Tavares y Garuba hicieron que en el tramo importante de la temporada el equipo tuviera que reinventarse, invento que no funcionó.
La caída en la primera ronda de los Playoff ante La Laguna Tenerife provocó un terremoto del que nadie se pudo salvar, ya que desde 2011 que los blancos no perdían en esta ronda y no ganaban al menos un título en la temporada.

Ahora se abre un nuevo horizonte. La nueva dirección deportiva ha aprovechado parte del trabajo de la pasada para hacer alguna incorporación mientras intentan buscar el rumbo a seguir en los próximos años. Primero llegaron las bajas, entre las que destaca el entrenador Sergio Scariolo, con un paso para olvidar del que solo cumplirá 1 año de los 3 que firmó, y Trey Lyles. El ala-pívot canadiense brilló durante la pasada campaña en su primera experiencia en Europa, pero la finalidad de ir a Madrid, con los que firmó solamente 1 temporada, era intentar volver a la NBA, cosa que ha podido conseguir con los Minnesota Timberwolves.

Junto a Lyles otro que vuelve a Estados Unidos es Mario Hezonja, que tras un culebrón firmó con Cleveland Cavaliers. A mayores otro qué se va, pero a la NCAA es Izan Almansa, que alternó entre la nueva Liga U23 y el primer equipo. A nivel europeo David Krämer firmó con Estrella Roja y el resto de "parches" que se ficharon por bajas o lesiones a lo largo de la temporada acabaron sus contratos y no fueron renovados: caso de Alex Len, Omer Yurtseven y Mady Sissoko.

En el apartado de llegadas, el Real Madrid ha apostado por un cambio de estilo en el banquillo. De la defensa y el ataque mas posicional de Scariolo se pasa al baloncesto vertiginoso de Pedro Martínez, el ingeniero que llevó a Valencia Basket a una "Final 4" y un título de liga. Con él llegan de Valencia Basket Jaime Pradilla, uno de los cupos más interesantes con un contrato de 2031, y Timothé Luwawu-Cabarrot, que a sus 31 años deja Baskonia para aportar creación de tiro y anotación pura.
Tras ellos llegaron de Fenerbahçe para la posición de ala-pívot Mikael Jantunen y para el escolta Max Shulga de Boston Celtics. En la G-League también se ha pescado con el interior francés Olivier Sarr y Eli John Ndiaye, que tras una lesión ha vuelto a Valdebebas para relanzar su carrera.

Con todo ello, así quedaría, de momento, la plantilla blanca para la temporada 26/27:
Para la posición de base Facundo Campazzo, Théo Maledon y Andrés Feliz. En la de escolta Max Shulga y Sergio Llull. Para la de alero Luwawu-Cabarrot, Abalde, Procida y Deck, de ala-pívots Pradilla, Jantunen, Okeke, Ndiaye y el lesionado Garuba. En la de pívot Sarr y el lesionado Tavares.
16 fichas y aún faltan 2
Al Madrid le faltan aún 2 piezas para completar el puzzle de esta temporada. El más urgente para Pedro Martínez es el escolta, ya que se busca un exterior que pueda generarse su propio tiro para poder liderar el ataque cuando sea necesario. Han sonado nombres como Lester Quiñones y Lonnie Walker, aunque el último ha decidido volver a la NBA.

El otro sería un pívot que complete la posición interior mientras Tavares está lesionado. Sería el caso de Damian Jones, ex de Golden State Warriors, que ya tiene luz verde para ser anunciado como nuevo jugador blanco tras finalizar la liga de Puerto Rico, en la se ha proclamado campeón en el séptimo partido con los Vaqueros de Bayamón. Con ellos ya serían 18 jugadores, y aunque podría haber cesiones o algún movimiento que aligere plantilla, la columna vertebral del nuevo Real Madrid estaría lista para empezar la reconquista del trono nacional y europeo.
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