No es un cromo repetido, pero podría serlo. El colofón final del Pretoria P1 fue prácticamente un calco en ambas finales. Si la emoción y la igualdad reinó en la final femenina, la emoción y la igualdad reinó también en la final masculina. Ambas se decidieron en el tie-break final y en ambas se impuso la experiencia y la jerarquía. Así, Alejandro Galán y Fede Chingotto volvieron a levantar un título, el sexto de la temporada, para despertar a Fran Guerrero y a Javi Leal del gran sueño.
Su paso por Sudáfrica estará siempre en el recuerdo, pese a no ponerle la guinda deseada. Ellos están ya en la historia como los verdugos de la racha histórica de finales consecutivas de Agustín Tapia y de Arturo Coello. No servirá de consuelo para Leal ni para Guerrero, pero el tiempo les permitirá saborear el pádel y la capacidad de resiliencia mostrados en Pretoria.
En la final también exhibieron todo aquello que les había llevado hasta las puertas del título. Pero allí se toparon con un ratón que no se da por vencido y con un alien que, como su propio mote indica, no es de este planeta. En Sudáfrica sacaron la garra y el orgullo para frenar el ímpetu y la rebeldía de sus rivales, y de Sudáfrica se marchan reencontrándose con el éxtasis que dan los títulos.
Fuente: Premier Padel
Exhibición y sufrimiento con premio
Javi Leal y Fran Guerrero sufrieron el mismo mal que Claudia Fernández y Martina Calvo. Los nervios se apoderaron en el inicio de una final que no admite ese tipo de situaciones. Así, Galán y Chingotto castigaban con un claro 6-2 que les ponía en ventaja. Pero ese escenario no era nuevo para Leal-Guerrero, que volvieron a encontrar su mejor versión.
Había oportunidades para ambas parejas, pero Javi y Fran estaban empeñados en coronarse en Pretoria, así que fueron a por el partido. Primero, ganando 7-5 el segundo set y forzando la manga final. Y segundo, cuando Galán y Chingotto acariciaban el título y sacaban para cerrar 6-4 la final, volvían a resistir y hacer la épica para llevarlo todo al tie-break definitivo.
Ahí, en el momento en el que salen a escena los grandes campeones, Galán y Chingotto demostraron porque miran cara a cara a Agustín Tapia y a Arturo Coello. Salvaron una bola de partido en contra y pusieron el broche a su paso por Pretoria con una victoria que es más que un título. Es volver a levantar los brazos, algo que no sucedía desde Buenos Aires, y es dar un bocado al ranking con 1.000 puntos que les permiten seguir soñando en grande.
0 comentarios