La patronal del fútbol cambia la sede la cuarta jornada mientras el club mantiene el silencio con sus abonados
La polémica institucional en torno al Estadio de Vallecas ha sumado un nuevo capítulo tras la confirmación definitiva de la sede para la cuarta jornada de liga. LaLiga ha modificado oficialmente los rótulos del encuentro que enfrentará al Rayo Vallecano con el Racing de Santander, situando la disputa del partido en el Estadio de Butarque (Leganés). De esta forma, se pone fin a la incertidumbre alimentada por la directiva rayista, que ha evitado informar a su afición pese a que tanto la Comunidad de Madrid como el conjunto cántabro ya daban por hecho el traslado. Este choque se convertirá en el segundo compromiso consecutivo que el equipo franjirrojo dispute como local fuera de su campo tras el jugado frente al Deportivo Alavés.
El cambio de escenario se produce en un clima de extrema tensión entre el club madrileño y el Gobierno regional. En un duro comunicado emitido este martes, la entidad presidida por Raúl Martín Presa ha acusado a la Comunidad de Madrid de ser "la única responsable" del cierre del recinto, asegurando que la auditoría que motivó la extinción de la concesión está equivocada en forma y fondo. No obstante, la respuesta por parte de las autoridades no se ha hecho esperar. El Consejero de Turismo, Cultura y Deporte, Mariano de Paco, ha rebatido estas afirmaciones en los micrófonos de 'El Larguero' de Cadena SER, declarando que el Rayo "miente constantemente" y argumentando que el recinto se encontraba en un estado calamitoso e insalubre por la falta de mantenimiento del club.
Mientras el cruce de acusaciones públicas se intensifica, la falta de información directa por parte de la directiva franjirroja hacia su masa social continúa provocando un gran desconcierto a pocos días de la cita. Los abonados del Rayo Vallecano siguen sin recibir un comunicado oficial sobre el protocolo para acceder a las entradas en Leganés, los plazos de retirada o el procedimiento habilitado para los socios. La incertidumbre amenaza con empañar de nuevo la presencia de aficionados en las gradas de Butarque, tal y como ya sucedió en la segunda jornada, en una crisis que deja al equipo disputando sus encuentros como local lejos de su barrio y sin una fecha clara para la reapertura de su campo.
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