El presidente del Rayo Vallecano no tendría intención de vender el club pese al malestar de la afición
La crisis que atraviesa el Rayo Vallecano suma nuevos frentes después de los incidentes que obligaron a suspender el encuentro ante el Athletic Club. Según informó Isaac Fouto en Tiempo de Juego de Cadena COPE, Raúl Martín Presa le habría trasladado en privado su intención de mantenerse al frente de la entidad pese a las protestas de una parte de la afición. "Lo de ayer me hace más fuerte. No voy a vender al Rayo ni aunque esté en Primera Regional", sería la frase que el presidente habría pronunciado tras lo sucedido. Además, Fouto señaló que "lo que sí creo que va a pasar es que van a cerrar alguna grada". La tensión entre la directiva y los seguidores viene de lejos y, tras los últimos acontecimientos, el conflicto continúa sin una solución cercana.
La suspensión del encuentro por el lanzamiento de objetos vuelve a poner el foco en lo ocurrido en Vallecas. LaLiga aplicó el protocolo correspondiente ante este tipo de incidentes, una decisión que se entiende dentro de las medidas previstas para garantizar la seguridad. No obstante, la polémica se extiende a otra cuestión: que el estadio siga acogiendo partidos mientras persisten las dudas sobre las deficiencias que motivaron su cierre por parte de la Comunidad de Madrid. El informe que llevó a aquella decisión advertía de riesgos para las personas que acudían al recinto, por lo que el estado actual de las instalaciones vuelve a situarse en el centro del debate.
A esta controversia se suma el contraste entre las imágenes del palco, que se difundieron antes del partido y mostraban el espacio limpio y restaurado después de los actos vandálicos registrados durante el Trofeo de Vallecas, y las quejas sobre el resto del estadio. Según denuncian aficionados, hay espectadores que acuden a sus localidades sin disponer de un asiento o con una butaca rota, pese a pagar su entrada o su abono, sin que se les haya ofrecido una solución. La situación alimenta el malestar de una parte de la hinchada, que cuestiona las prioridades en el mantenimiento del recinto. Entre los incidentes del partido, las protestas contra Presa y las reclamaciones por el estado de las instalaciones, el Rayo afronta una crisis que va más allá de lo deportivo.
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