El gran culebrón del verano en la NBA ha llegado a su fin. Jalen Duren ha acordado aceptar la oferta de 200 millones de dólares garantizados por 5 temporadas, propuesta por los Pistons recientemente. Detallamos cómo este pulso, que se ha alargado durante todo el mercado estival, puede afectar a la relación entre Duren y Detroit, y por tanto, y en última instancia, a su rendimiento.
Desgranando el nuevo acuerdo
El interior de 22 años dio el visto bueno este nuevo contrato tan solo unas horas antes de que expirara la ya tantas veces mencionada qualifying offer, de 9,6 millones de dólares. Atrás queda una offseason marcada por un "tira y afloja" constante, y que siendo honestos, nunca tuvo demasiado sentido. Desde el lado de Duren, nunca se tuvieron las agallas suficientes como para solicitar formalmente el traspaso, mecanismo muy común en la NBA.
En el caso de Detroit, si no se querían deshacer de él a cualquier precio, negando incluso oportunidades de traspaso con Milwaukee o Sacramento Kings, entre otros, una no renovación era pegarse un tiro en el pie. Dicho esto, "regatear" millones arriba y abajo, cuando desde un principio se supo que la primera oferta de Detroit ya rondaba los 170 millones, y más después de haber desaparecido en las rondas eliminatorias, no hacen sino mostrar que Duren y su entorno han jugado con fuego, y han estado a punto de quemarse.
En cuanto a los números firmados, se especula con que podríamos estar ante una firma ascendente, que empezase en los 34,5 millones para la próxima temporada 26-27, situándose en los 45,5 millones para la temporada 29-30, quedando por conocer la cifra del último año.

Las heridas que deben cerrarse
Según Charania (cómo le gustan las obviedades al bueno de Shams), las negociaciones no han sido nada sencillas, provocando fricciones entre el jugador y su entorno respecto a la franquicia. Duren no se presentó ni al Media Day ni al training camp, tensando todavía más la situación. Ahora, su posición no es sencilla: ¿se puede fiar Detroit de un segunda espada que no estuvo cuando más se le necesitó? ¿Son los 200 millones un contrato bueno, teniendo en cuenta que acabas de renovar a Ausar Thompson, quedando todavía más limitado a nivel salarial?
No obstante, tampoco se puede fustigar al que fuera estrella en Montverde. Si los Pistons han decidido apostar por él, es porque creen que, a pesar de un largo desencuentro, merece la pena hacerlo, y que sigue siendo la pieza más valiosa disponible en el mercado con la que rodear al líder indiscutible del equipo, Cade Cunningham.

El resto, "compuestos y sin Duren"
Durante todo el proceso, no han parado de salirle pretendientes a Duren: contactos iniciales con Lakers, un interés real por ambos lados con destino a Sacramento, un posible sign-and-trade con Milwaukee Bucks, y hasta una aparición de última hora en la figura de unos renovados Washington Wizards, que a priori y siempre sobre el papel, podrían estar en la zona noble de la Conferencia Este.
Al final, ni uno ni otro, ni el de más allá. El pívot de Delaware elige la estabilidad competitiva y económica por encima de cualquier salida. El de Detroit es un proyecto que, aun siendo joven y estando lejos, ya busca ganar. Y hablando en términos monetarios, una oferta de tal calibre, siendo además garantizada, es simplemente irrechazable. Por mucho que le haya costado darse cuenta.

Paz cara, pero paz al fin y al cabo
Para los Pistons, esta renovación supone blindar, de una vez por todas, al que debería ser su pívot franquicia, buscando dar continuidad a lo que fue una grandísima temporada 25-26. Para Duren, significa que ha llevado al límite a su equipo, pero ha salido ganando, y con creces. Ambas partes, que este verano han sido contrincantes, deberán encontrar la manera de volver a hacerse amigos, y demostrar sobre la cancha que ninguno de los dos se ha equivocado. Si no, el conflicto se reabrirá durante la temporada, y de ser así, ninguno de los implicados saldrá vencedor.
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