El vestuario franjirrojo celebra una agónica victoria marcada por el boicot de la hinchada rayista
El Rayo Vallecano logró amarrar su primer triunfo del curso en un compromiso convulso que trascendió lo meramente deportivo. En las gradas del Estadio de Butarque, recinto habilitado de forma provisional para albergar el duelo, la asistencia oficial de 4.529 espectadores dibujó una estampa insólita con la presencia de unos 1.500 aficionados del Racing de Santander, representando entre un 35% y un 40% del aforo total. Paradojalmente, tan solo unos 2.500 abonados rayistas —apenas un 25% del censo total de la entidad— se desplazaron hasta Leganés en señal de huelga y malestar. El descontento social, trasladado directamente desde las manifestaciones previas celebradas en las calles de Vallecas, cristalizó en continuos cánticos de "¡Presa, vete ya!" dirigidos de forma atronadora hacia el palco presidencial cada vez que el conjunto franjirrojo perforaba la portería rival.
Citas históricas sobre el césped y la revelación tras las rojas
Sobre el terreno de juego, el aspecto puramente futbolístico quedó marcado por la vertiginosa irrupción de Sergio Camello. El delantero franjirrojo firmó su segundo doblete consecutivo tras el cosechado en la jornada previa en el Camp Nou, elevando su registro particular a cinco tantos en las cuatro primeras jornadas ligueras. Con estas cifras, el atacante madrileño ha protagonizado el segundo mejor arranque goleador de un futbolista del Rayo Vallecano en toda la historia de la Primera División, superando las marcas de leyendas de la entidad como Hugo Sánchez (cuatro goles en la campaña 1993-94) o Alberto Bueno (cuatro tantos en la 2014-15), y situándose únicamente por detrás del récord absoluto fijado por Julio Álvarez en la temporada 2002-03, cuando convirtió cinco dianas en apenas tres encuentros.
A la aportación anotadora de Camello se sumó la trascendencia de Andrei Rațiu, autor de otro de los tantos y protagonista indiscutible de la jornada tras dirigir un polémico gesto con la mano hacia la zona del palco durante la celebración de su gol. La acción del internacional rumano, interpretada de forma generalizada entre la masa social como un mensaje hacia el presidente Raúl Martín Presa tras habérsele bloqueado su salida en el cierre del mercado de traspasos, reflejó la marejada interna que vive el grupo. Asimismo, el desenlace del duelo estuvo marcado por las expulsiones de Fran Pérez y Jorge De Frutos, esta última por una acción insólita que el propio Camello se encargó de detallar ante las cámaras de televisión al término del choque: "De Frutos ha sido expulsado por una patada a una nevera".

Andrei Ratiu, autor del primer gol del conjunto rayista. Fuente: Rayo Vallecano
En el vestuario existió además una profunda indignación por el criterio arbitral empleado en ambas cartulinas rojas durante los minutos finales. Respecto a la expulsión de Fran, la plantilla consideró excesiva la sanción al entender que la jugada se resolvió de forma apresurada y sin la mediación del VAR: "Lo de Fran es exagerado para una tarjeta roja, se ve muy rápido y no se revisa; podríamos haber sufrido con uno menos y no haber logrado los tres puntos, mientras que la de Jorge es un simple gesto de rabia que no parece suficiente para expulsión", argumentó Camello, antes de valorar la capacidad de resistencia del bloque: "Reponerse dos veces de un marcador en contra habla muy bien del equipo; el verano me ha sentado bien porque ha sido el más bonito de mi vida y va de la mano desconectar y luego rendir".
Voces del vestuario: entre el hito deportivo y la tristeza del exilio
Finalizado el encuentro, los futbolistas franjirrojos no ocultaron el dolor que genera la distancia con su estadio habitual a pesar de sumar de tres. Pedro Díaz reflejó la urgencia del resultado acumulado, pero insistió en el peso específico que genera competir en la Avenida de la Albufera: "Sí, primera victoria de la temporada, a disfrutarlo; es una pena que no sea en nuestra casa, pero la necesitábamos como el comer. Ver que tenemos la capacidad en doble ocasión de poder dar la vuelta es algo muy bueno; tenemos jugadores increíbles capaces de hacer golazos con los pases de Unai y los remates de Camello, además del nivel de Rațiu. Para nosotros Vallecas es esencial, nos da varios pluses a favor; ahora vamos al Bernabéu con la ilusión de un niño porque siempre presta jugar contra estrellas".
Por su parte, el capitán Óscar Valentín ejerció una vez más de portavoz del sentir colectivo, repartiendo responsabilidades entre las instituciones y el propio club al tiempo que validó las movilizaciones de la grada: "Es un error tanto de la Comunidad como del club y se ha llegado tarde. Soy partidario de que la gente exprese su opinión y su malestar; hay que hacer autocrítica, reflexionar y ver el porqué de estas protestas. Un día de partido te levantas y vienes a un estadio que no es el tuyo; es como estar en otro equipo porque la esencia del Rayo es su barrio y su gente. Es triste celebrar una victoria sin nuestra gente; quita mucha energía y me apena mucho que la situación esté como está, pero mi ilusión por defender este escudo sigue intacta".

Pedro Díaz en la Zona Flash para los medios del club. Fuente: Rayo Vallecano
Las palabras del capitán encontraron continuidad en la prudencia impuesta sobre el propio Sergio Camello, quien, a pesar de las directrices del club para rebajar el tono mediático tras sus declaraciones en partidos anteriores, volvió a mostrar la postura del vestuario respecto a la crisis institucional: "Que una victoria no empañe lo que estamos viviendo; Vallecas necesita su estadio y nosotros necesitamos a la gente, necesitamos que las cosas empiecen a hacerse bien". Tanto el cuerpo técnico como los jugadores confían en que las revisiones técnicas realizadas por la Comunidad de Madrid fructifiquen en los próximos días para permitir el retorno definitivo a Vallecas de cara al próximo compromiso liguero como locales frente al RCD Espanyol.
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